sábado, 24 de agosto de 2019

SER UN GUSANO

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LO QUE SIGNIFICA SER UN GUSANO

El verbo humillar viene del latín HUMUS, que significa 'terreno, tierra, suelo'. El lugar donde habitan las lombrices. Los gusanos no están exactamente en la superficie del suelo, sino en el suelo, dentro del suelo, bucean en el suelo, muerden polvo, comen barro: eso es humillarse y eso es ser humillado. Los seres humanos estamos hechos para caminar erguidos, pero venimos del polvo, salimos del HUMUS, y compartimos en nuestra propia naturaleza la dignidad de ser hechos a imagen y semejanza de Dios, con mayor gloria que los propios ángeles, la joya de la creación, y la suciedad y oscuridad del pecado, con instintos carnales que deshonran a nuestro Creador, absolutamente egoístas e incapaces, hasta el punto de acabar siendo y viéndonos como gusanos. Y hay golpes de humillación en la vida que nos tumban y reptamos y tragamos detritus en el suelo (no simplemente sobre el suelo), en el barro, en el lodo, en la lama. Lama, que a mí se me enseñó que era palabra prerromana, aunque el DRAE le da como origen el latín, tiene como primera acepción en este mismo diccionario: 'Cieno blando, suelto y pegajoso, de color oscuro, que se halla en algunos lugares del fondo del mar o de los ríos, y en el de los recipientes donde hay o ha habido agua largo tiempo'; lo que te da verdadero asco tan solo pisar si te metes en una charca o alberca. Es el lugar ideal para el verdín, por eso lama en en Colombia y México es 'moho', y en Chile, Colombia, Honduras, México y Puerto Rico es también 'musgo'. Los lugares con lama, por cierto, son fértiles: Egipto y Mesopotamia dependían de ella.
     La lama se opone, casi como un antónimo, a otra palabra prerromana, gándara, 'tierra baja, inculta, llena de maleza', pero, por extensión, un desierto: y caminar por el desierto será, sin duda, una experiencia de humillación; es otro tema. Yo estoy ahora con los gusanos, que viven en el barro húmedo, materia pegajosa que es mezcla machacada de muchas cosas, no es simplemente arena mojada, sino que, aparte de mierda, tiene mezclados muchos restos orgánicos diminutos o microscópicos de lo que en su día fueran cadáveres enteros. Ahí es donde vamos cuando somos humillados.
     Este artículo me lo ha inspirado, una vez más, Stuart Park (Desde el torbellino, p. 299; vid. nota 1 y única) y obviamente es impulsado por mi propia experiencia. Bildad habla en Job 25: 5, 6. Las palabras de los amigos de Job no son acertadas, están fuera de la voluntad de Dios al dirigirlas como dardos contra el sufriente, y por esas palabras, que tan limpias y justas nos parecen, habrán de humillarse ante Dios, en arrepentimiento, si no quieren ser destruidos. Ten mucho cuidado con tu ortodoxia y tus grandes verdades. Ten mucho cuidado con tus conocimientos. El Tentador y Acusador, el Ladrón y Homicida, sabe usar y usa hasta la misma Palabra. Lo ves en las tentaciones de Jesús en el desierto, lo ves en el mismo Job. No vaya a ser que dañes a hermanos más débiles y los pierdas con tu erudición, tus conocimientos o tus experiencias o sentimientos en el Señor. No vaya a ser que juzgues y ataques al que es más justo que tú. Tenemos que ser humildes, estar a ras de suelo al menos. La Palabra de Dios no es un molde que se aplica en todos los casos, no es un manual de derecho, no seas tan simple. Espero poder hablar pronto aquí de cómo muchos cristianos nos tomamos las obras de la carne de Gálatas 5: 19 ss. como si fuera una ley de aplicación autómata de lo que no hay que hacer, cuando la primera parte del capítulo trata, precisamente, de la incapacidad del ser humano, del hebreo en este caso, de cumplir con la Ley de Moisés, de una ley más excelente que es la de la libertad (que no es excusa para satisfacer los deseos de la carne, y ahí vamos...).
     Pero podemos extraer verdadera enseñanza de las palabras de Bildad y recordar lo que somos delante del Señor. Que nuestros días son cortos, porque a causa del pecado nuestros cuerpos se corrompen, envejecen, enferman y mueren. Que no podemos competir en excelencia y luz con la luna, el sol y las estrellas, siendo estas nada en comparación con el Señor. Park nos lleva a Romanos 3: 23: ¿Qué podemos decir delante de Él? No tenemos justificación, salvo en Jesús, porque no tenemos excusa y a Dios no podemos engañar. ¿Cómo engañar al que ve en lo secreto y conoce las intenciones del corazón?
     Y para esto, Jesús se tuvo que humillar hasta el punto que se expresa en el salmo 22:6:

            Mas yo soy gusano, y no hombre;
            Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

     Debemos crecer, ser edificados y edificar. El Señor levantará nuestras cabezas si nos humillamos ante Él. Pero también somos seres en perpetua necesidad de restauración. Estamos siempre "en obras" y, en muchas ocasiones, "fuera de servicio". Acabo como Park, con Ro. 8: 21, 23:

… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. […]; y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestros cuerpos.

     Para el Señor, no somos gusanos. Somos verdaderamente preciosos a sus ojos. Por nosotros entregó a su Hijo. Él nos levantará, como levantó a Jesús de entre los muertos.

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NOTAS:
1. PARK, S. STUART: Desde el torbellino. Ediciones Camino Viejo. Primera edición, Valladolid, marzo de 2012; p. 299.

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 


¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

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SI DIOS ES POR NOSOTROS, ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

Esta frase condicional e interrogativa se halla en Romanos 8:31. Aparece en el contexto de la justificación por la fe en Jesús, y es lanzada como reto a sus lectores, pues es presentada en ese mismo versículo una pregunta que debe ser contestada en nuestras mentes y en nuestros corazones: ¿Qué, pues, diremos a esto?, y ese "esto" se refiere a la argumentación anterior y a la frase lapidaria: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 47580668721 3d28b832ed
     Yo siempre lo he entendido, y lo sigo entendiendo, como una falsa condicional y una falsa pregunta. "Si Dios es por nosotros" para mí no ofrece dudas: ¡Dios es por nosotros! Está a nuestro favor en cuanto depositamos nuestra fe en Jesús, propiciación por nosotros para nuestra justificación, y expiados nuestros pecados. ¡Él nos ha dado a su Hijo! ¡Claro que Dios es por nosotros! Y luego, la pregunta "¿quién contra nosotros?" es sencillamente retórica, no espera respuesta, sino un asentimiento. ¿Quién contra nosotros, con Dios de nuestra parte? Nadie. Nadie puede vencernos ni hacernos resistencia con Él de nuestro lado: tenemos a Jesús a nuestro favor, Él nos defiende de todas las acusaciones, somos librados de condenación y muerte. La frase, así, se podría reformular de la siguiente manera: "Dios es por nosotros, no triunfará nadie que se nos oponga". Estamos justificados ante los ojos de Dios.

     Pero este versículo nos puede seguir beneficiando si observamos matices. Por ejemplo, si no tratamos la pregunta como retórica, sino como interrogación real. Y obtenemos varias respuestas.
     En primer lugar, si Dios es por nosotros, obviamente contra nosotros está el que se opone a Dios, es decir, Satanás. Él es el enemigo de Dios y, por tanto, ahora también es el nuestro. ¿Y qué hace contra nosotros? Pues está como león rugiente a nuestro alrededor, buscando nuestra debilidad para destrozarnos. Aquí en estas líneas de Romanos lo vemos como el Acusador: él es quien acusa a los escogidos de Dios ante Dios, pero Dios, el juez, está por nosotros, porque nuestro abogado defensor es Cristo Jesús, por eso todo este pasaje de Romanos nos tranquiliza y nos hace regocijarnos, y Ro. 8:31 podría convertirse en un lema que lo concentra, un versículo para tener en mente.
     El diablo, cuidado, antes de Acusador es Tentador: nos tienta para que caigamos, y una vez caídos, va y nos acusa. Es Mentiroso. Y es Ladrón y Homicida.
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     Por otra parte, encontramos otra respuesta a esta pregunta. Si te gustan los enigmas, te alegrará descubrir que la respuesta a esta pregunta está en la misma pregunta. Si dejas que resuene en tu mente como un eco, hallarás que la última palabra es la respuesta: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Nosotros". Nosotros mismos podemos jugar en nuestra contra, y de muchas maneras. Comenzaré poniendo un ejemplo personal muy doloroso, una experiencia muy amarga en mi vida. En las alianzas de mi esposa y mía teníamos este lema inscrito, en latín. En una ponía SI DEUS PRO NOBIS y en la otra QUIS CONTRA NOS? En la mía estaba la prótesis condicional y en la de ella la apódosis, que es la pregunta, justo al contrario de como las teníamos en nuestros anillos de compromiso. Por supuesto, le habíamos dado un sentido de pareja a este versículo, trastocando un poco su sentido original, pero manteniendo la base de que ella y yo éramos, y somos, cristianos. Ese nobis, ese nos, éramos mi esposa y yo. No sé si saben que a día de hoy estamos divorciados. Divorciados a mi pesar. Un par de años antes del divorcio, a medida que nuestra relación se iba degradando, resonaba potentemente en mi cabeza: "SI DEUS PRO NOBIS, QUIS CONTRA NOS? NOS". Nosotros. Nosotros estábamos jugando en contra de nuestro propio matrimonio. Si van a internet y buscan las conferencias que sobre el divorcio tiene Pablo Martínez, y sobre el matrimonio, verán cómo hace referencia a la importancia del "nosotros": no somos "tú" y "yo", somos "nosotros".
     Igual en la iglesia, en las comunidades cristianas: no somos "tú", "tú", "tú" y "yo", somos "nosotros", un cuerpo con distintos miembros. ¿Qué sucede si nos atacamos unos a otros, si nos comemos unos a otros?
     Y en lo personal, igual: "Si Dios está por ti, ¿quién contra ti? No vayas a ser tú mismo: con tu pecado, con tu egoísmo con tu carácter descontrolado, con tu falta de disposición a obedecer. Cuidado, porque Dios está por nosotros en cuanto a la justificación, pero eso no significa que esté a favor de nuestras decisiones, gustos, opiniones, apetencias o línea doctrinal. Si lo vemos desde este punto de vista, ese "Si Dios es por nosotros" sí es una verdadera condición y habría que ver si verdaderamente Dios está a nuestro favor para según qué temas. Ahí somos nosotros quienes debemos buscar su voluntad y someternos a ella.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 

martes, 1 de enero de 2019

Mis textos de la segunda mitad de 2018 (mi año más largo)

CUATRO POEMAS Y UNA ORACIÓN


Introducción

Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. […] El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino aquel en que se patentiza la ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío.


CARLOS PIERA: "Introducción" a  En los ojos del día: antología poética, 
de Tomás Segovia, que yo he tomado a su vez de Los girasoles 
ciegos, de Alberto Méndez, su único preliminar.


2018 ha sido el año más largo que jamás he vivido hasta ahora, incluidos los de mi infancia. Se sucedían, superada esta, uno detrás de otro casi sin darme cuenta y el año en que cumplí 42 ha sido intenso día tras día. Un año de bello reencuentro con mi Señor, al que nunca he dejado de amar, a través de un desierto de desconcierto y dolor.
     Sus primeros días fueron los típicos de celebración, pasamos en Vallejera de Riofrío (Salamanca, cerca de Béjar) el fin de año, vimos la Cabalgata de Reyes aquí en Gines (Sevilla). Casi de inmediato, mi matrimonio se resquebrajó. No entro en los detalles. Hasta finales de abril, todo por mi parte fueron vanos intentos por una reconciliación complicada, negada por la otra parte, y de cambiarme a mí mismo. Momentos de desconcierto, amargura, soledad, y a veces casi supervivencia. Hasta que toqué mi fondo (espero que haya sido ese mi fondo). De esa primera parte del año tengo poemas y textos, algunos reflejan esta situación, pero fueron pocas mis creaciones, como venía sucediendo en los últimos años.
     A partir de finales de abril decidí buscar ayuda. Dejarme ayudar por diversas personas. Realmente, di el paso impulsado por el Señor. Él me tomó mientras me sumergía, me sacó y pasé largos días aferrándome a Él todo lo que pude: preciosos momentos de intimidad regados por muchas, muchas lágrimas que solamente Él vio. El salmo 40, al que me llevó una sierva suya, se ha convertido en uno de los que ahora entiendo de mejor forma, más plena e intensa, y de los más significativos para mí. De esta otra parte de 2018 solamente hay cuatro poemas originales míos, que traigo aquí con aclaraciones previas. Y también una oración (un texto lírico en prosa en el que, al menos al final, me dirijo a Él). No es exactamente una oración, aunque la contiene. Una confesión íntima, más bien. Espero compartirla el domingo 6 de enero de 2019 como testimonio a mis hermanos de la Iglesia Evangélica de Coria del Río.
     El divorcio se firmó de mutuo acuerdo en septiembre: aun en ese momento, el de la firma, le recordé que la reconciliación era posible, conmigo sí. Se ratificó en octubre en los juzgados, con alguna modificación. La sentencia llegó en diciembre.
     Yo nunca quise la disolución de mi matrimonio. Me ha costado mucho asimilar mi nuevo estado de divorciado a mi pesar, y, una vez asumido, cuál es mi posición y perspectiva delante de Dios al respecto. Gracias a los que me asisten, y su entendimiento bíblico, su lucidez al leer tanto mi situación como las Escrituras, puedo a día de hoy sentirme divorciado. Mi matrimonio ya no existe tampoco a nivel espiritual, he dejado de ser una sola carne con ella. Su persona sigue siendo fuente de preocupación para mí y motivo de oración. El dolor se va mitigando; la cicatriz queda para siempre.



POEMAS DEL FINAL
Mis últimas ahoganzas, definitivamente

          I 

DERRUMBE

Cuando compuse este poema estaba muy reciente el derrumbe del puente de la autopista en Génova, probablemente lo escribiera en agosto. Coincidía con la idea de que todas las estructuras en mi familia y un poco en mi vida estaban caídas, destruidas. 

Se han derrumbado las estructuras.
Caen los puentes,
las pasarelas,
de repente, con estruendo,
destrucción y caos,
sombra de muerte.
Las ruinas quedan desperdigadas, 
amontonadas;
se escuchan los lamentos;
hay quienes no saben,
aún no son conscientes;
hay quien está lejos,
hay quien corre incierto...

          II

SEIS DE OCTUBRE DE 2018

Todo se ha vuelto emotivo,
todo connota:
todo pincha, todo quema, todo duele.
Mis gafas viejas se rompieron ayer,
no sirven para nada, no quiero que se tiren,
¡son de 2015!, y en 2015
estábamos juntos, son las que recuerda siempre
mi hija pequeña verme puestas.
Transito por la casa, tu sombra sigue allí:
nuestros perros,
nuestros árboles,
nuestras plantas,
nuestras preciosas tazas de café
ya descoloridas,
la cocina que elegimos,
todo el cúmulo de bultos de la mudanza,
el colegio de las niñas que tan felices nos puso
(esta casa la elegiste tú),
las cortinas y estores que están puestos
y los que nos faltaba elegir para poner,
escuchar la radio por las noches,
escuchar que nos despierta la pequeña los fines de semana
y despertar nosotros a su hermana mayor,
los churros los domingos para desayunar
viendo por la tele un programa de perros,
ir al súper y ver los productos que comprábamos,
para hacer de comer, para limpiar, para que la ropa huela bien;
las calles por las que camino,
el interior del coche,
la luz y el clima,
qué hacer con mi tiempo,
los libros, los bolis, las libretas
(ni siquiera hablo de fotos),
la cada vez menos ropa tuya que va quedando,
tu hueco del armario,
usar nórdico en vez de manta,
usar viscolástico, usar la almohada,
todo, ¡todo!, es una permanente bofetada,
hacer de comer en la Thermomix es un puñetazo en el estómago,
la Thermomix que compraste tú,
ver cómo los perros se cargan el papel pintado que sobró
y que aún guardábamos por si acaso,
una patada en la boca.
Paliza tras paliza, ¡qué terrible
escuchar a tus hijas decir
que echan de menos que estemos juntos!
¡Qué felicidad, sencillamente,
sólo y sencillamente,
estar juntos!
Todo es emotivo, todo connota,
hasta mi cara en el espejo es un recuerdo.

          III

AUSENCIA BRUTAL
           12-10-2018

     No es lo que veo
porque nada destaca, todo evoca y entonces
nada evoca. No es lo que veo,
sino lo que no veo;
no es lo que oigo,
sino lo que ya no escucho;
no es lo que espero,
sino lo que no me espera.

     No habrá desánimo,
ni desaliento,
así mi pena es más auténtica y guardada,
dejada en la profundidad de las cosas verdaderas,
guardiana de dulzuras y privilegios pasados
que nadie habrá de profanar,
ni tan siquiera mi yo ni mi nosotros de ahora.

     Solamente que tengo que hacer el gran esfuerzo
de seleccionar qué poquitos objetos,
lugares, situaciones, elementos,
podrán arrancarme lágrimas, porque todo,
ahora mismo todo,
absolutamente todo
eres tú,
la que no estás;
material o inmaterial, todo
activa en eco tu presencia.

          IV
VIAJE A LORCA UN INSTANTE Y VUELTA CON LAS NIÑAS
                        14-10-2018

Ella tenía a las niñas tan lejos... Y cuando vino a Sevilla a por ellas, tan delgada, se mareó y flaqueaba. En contra del sentido común, y también porque mis hijas hicieran un mejor viaje, accedí a recogerlas en una localidad relativamente cercana a ella, Lorca. Me desperté de madrugada, con la idea de llegar de mañana allí: salí de noche. Pero en esa noche y  en ese principió de día llovió de forma extraordinaria. La oscuridad y la lluvia no me permitían ir rápido; paré por el camino hasta tres veces. Escribí este poema en una de esas paradas.

Voy para allá
tan temprano... Si
al menos amaneciese ya
(¿y la luz?)
y esta oscuridad terrible se desvaneciese,
iría más veloz a vuestro encuentro,
a pesar de la incesante lluvia
y a pesar de mi incesante llanto,
y a pesar del ensueño de un instante:
volver cuatro, cuatro juntos,
volver nosotros sin
mutilación.
     
     Voy para allá, ¡qué terrible oscuridad!, si
al menos
amaneciese ya...


RECUERDO, CONFESIÓN, ORACIÓN

Intensamente, oraba por un milagro que aún no ha llegado, si es que tu respuesta no ha sido directamente no. Mi alma clamaba a Ti, buscando con desesperación tus brazos, aunque ya me tenías entre ellos, como un bebé tomado y apretado contra el pecho de su madre pero que todavía continúa su llanto por su desconcierto inicial. Y la mamá empieza a mecerlo, a susurrarle, a hacerle notar a través del tacto de todo su cuerpo que "ya, ya, ya", "ya está, ya estás conmigo". Así estaba yo Contigo, en oscuridad de desconocimiento, con persistencia en gestos de quien se ahoga a pesar de hallarse al fin fuera del agua: mi llanto Tú lo oías. Me escuchaste, me escuchas, me trajiste a tu regazo, a la suavidad de tus brazos poderosos, al calor de un amor incontenible.
     Mi clamor solicitaba un milagro: Que mi sola carne, deslindada de mí, volviera a serlo. Que se produjese una reconciliación entre ambos. Y Tú me oíste. Y lo que hiciste fue reconciliarte conmigo. Pedía reconciliación con mi esposa, que ya no lo es, y Tú hiciste que nos reconciliáramos nosotros. No te olvidaste de mí. No me repudiaste a pesar de mí mismo y de mis actos. Cuando te llamé, viniste. Y me sacaste de las arenas movedizas, tomándome del brazo, con el fango en la barbilla. Me sacaste, me salvaste, me curaste, me limpiaste, y estás reconciliado conmigo. ¿Y ahora qué digo? Balbuceo como un bebé...
     Movilizaste a tu gente por mí, sólo para mí. Mi Médico, que me observaba constantemente, diste órdenes a tus enfermeros para que trabajasen en mi cuidado. ¡Y con urgencia! Y ellos te obedecieron. Y, General del Gran Ejército, mandaste tropas para resistir el asedio y, después, expulsar a todos los invasores. Hasta no quedar ninguno.
     Te pedía el milagro de una reconciliación y Tú me la has dado. ¡Gracias, mi Dios, glorifícate en mi vida! 





                                                             José Alfonso Bolaños Luque





viernes, 28 de julio de 2017

¿Una época postcristiana?

EN ESTA ÉPOCA DE RELATIVISMO Y NIHILISMO ACTIVOS

¿Pero qué es eso de que vivimos en una era poscristiana? (1) Decir que vivimos en una era poscristiana, usar este término, implica, automáticamente, dos premisas:

1ª) Ha existido anteriormente una época cristiana.
2ª) Esa época cristiana ha desaparecido: por extensión, el cristianismo ha perdido, cuanto menos, vigencia, si no ha muerto del todo.

     Me quedo perplejo. Realmente, no ha existido nunca una "época cristiana". ¿A qué época nos referimos con ella? ¿A toda la que comprende desde el siglo I al XX? ¿Incluye en la misma época a la Edad Media, el Renacimiento y la Ilustración, por ejemplo? Desde mi punto de vista, nunca ha existido una "época cristiana", por cuanto los cristianos sinceros, la manada pequeña, han sido siempre una minoría dentro de una sociedad que, nominalmente cristiana o no, los ha rechazado y combatido, tal y como el propio Jesús ya dijo (2). El cristianismo no es una época humana.
     Por supuesto, la pretendida época cristiana a la que se refiere es una época culturalmente cristiana. En este sentido, también rechazo el término, pues diluye las diferentes épocas de Occidente (y, en parte, de Oriente), en las que el "cristianismo" ha sido religión oficial e impregnaba, en este sentido, la cultura y el pensamiento popular e intelectual. Denominar a todos esos siglos como "época cristiana", sin hacer distinción, equiparando los primeros siglos del cristianismo con la época feudal, y esta con la belle epoque, pongamos por caso, nos hace desembocar en la segunda premisa. Igual que ese cristianismo "cultural" influye de tal modo que dividimos el tiempo histórico en dos (antes de Cristo-después de Cristo), ahora, no Cristo, sino el cristianismo (nominal) divide, al parecer, el tiempo histórico en tres: época precristiana-época cristiana-época poscristiana. ¡Qué poco me gusta esto!
     La segunda premisa es igualmente falsa, o, al menos, falaz. El cristianismo, Cristo y su iglesia, sigue vigente de igual modo que lo estuvo en el siglo I d.C., en el V, en el X, en el XV y en el XVIII. Y siempre estará hasta el fin de todos los tiempos en este planeta, tal y como lo conocemos.
      Usar el término poscristiano y asumir su concepto es dar vía libre a Nueva Era (New Age), esa religión snob de un selecto grupo de poderosos que tienen un concepto del ser humano, no poscristiano, sino declaradamente anticristiano. Pretendiendo alcanzar la perfección humana, niegan la humanidad y el valor de otros seres humanos, algo descaradamente anticristiano. Es declarar caduco a Cristo, es asumir como verdad el nihilismo que parte de la premisa de que Dios ha muerto (algo que no se empeñan ni en demostrar, aunque sea a su modo, sino que parten de esa verdad de igual forma que un creyente parte del hecho de que Dios existe).
     Esta reflexión me trae de inmediato a la mente el artículo (ponencia) de David Galcerá, "El cristianismo y el reto del nihilsmo" (3), artículo que recomiendo. Para los que huyen de disquisiciones filosóficas, probablemente entenderán mejor las reflexiones de los dos artículos incluidos en el mismo número que el de Galcerá: "¿Existe la Verdad absoluta?", de Mark Ashton, y "¿Son todas las religiones iguales?", de Douglas Groothuis, que tratan de forma divulgativa y breve del residuo que queda de New Age para el común de los mortales, el relativismo moral, además de una pretendida estética zen.
     Para esta breve entrada de blog, me quedo del trabajo de Groothuis con la desmitificación de la parábola del elefante y los ciegos, que a su vez pretendía desmitificar la religión (cualquiera de ellas) como portadora de la verdad absoluta. La moraleja de este cuento es que ninguna religión está en posesión de la verdad, sino solo de una parte de la verdad (que acaba por no existir a la postre). El cuento señala que, siendo la verdad un elefante, cada religión es un ciego que toca distintas partes de su cuerpo. Así, para uno, el elefante es un ser delgado y peludo, porque toca su cola; para otro ciego, es blando y flexible, porque toca su oreja. Para el que toca su pata, es rugoso, y suave para el que toca su colmillo. ¿Cuál de los ciegos (de las religiones) tiene razón? ¡Todas! Por tanto, como ninguna es capaz de ver totalmente la verdad, nos podemos aprovechar de todas, todas son iguales de válidas (lo que por definición de religión las hace inválidas en su fin último), una desvirtuación del retened lo bueno bíblico (4), o bien optar por cualquiera de ellas, creando en cierto modo una supra-religión que las engloba a todas y cuyos preceptos y ejes vertebradores son vagos y ambiguos (no le queda de otra). Para Groothuis, el cuento empieza mal asemejando las religiones con ciegos, algo por lo que todas ellas se sentirán molestas. En todo caso, un elefante puede ser blando y suave en algunas de sus partes y duro y rugoso en otras, pero no en todo su cuerpo a la vez; además, no puede estar vivo y muerto simultáneamente: o está vivo, o está muerto. O es personal o impersonal. O es un animal o una planta. Lo que no puede tener en sí mismo son atributos contradictorios. Por eso no todas las religiones son iguales, por más que muchas de sus prácticas e incluso ideas nos puedan ser de provecho. Se contradicen unas a otras. Así, mientras que para el hinduismo no dualista Dios es impersonal (Brahman), los seres humanos somos divinos pero sin conciencia de ello y la liberación espiritual se produce al reconocer y profundizar en esa divinidad interior, para el cristianismo Dios es personal (uno y trino, la trinidad es rechazada por el Islam), los seres humanos estamos hechos a semejanza de Dios pero pecadores (caídos; para el Islam no estamos caídos, solo somos imperfectos), y la liberación espiritual se halla por medio de la fe en Jesucristo (en el Islam, por buenas obras). No, en absoluto, no todas las religiones son iguales, como no da igual creer que no creer. El conglomerado de religiones, si se hiciera en serio, esa suprarreligión, es imposible, a no ser que vayamos despojando a las religiones y sistemas de creencias de lo que les es más esencial, desembocando en su momento en el pluralismo religioso de John Hicks, y hoy en día en un pluralismo general que no trata de escuchar diferentes opiniones y versiones sobre un asunto, sino de conciliarlas en un crédito igual para todas que acaba en descrédito para todas... o casi todas.     
     Paradójicamente, en pro de ese pluralismo, que era un oxímoron en esencia, se acaban imponiendo ideas exclusivistas que se dan por ciertas como si fueran científicas o axiomas imperturbables, excluyendo radicalmente a aquellas que se les oponen, y que acaban censuradas. De tanto pluralismo mal entendido acaba por no haber debate sobre ciertas cuestiones revestidas de lo políticamente correcto. Ahora, al que chista, se le etiqueta de racista, intolerante, machista u homófobo, antes de ser escuchado siquiera, en el momento en que la forma de su discurso lo parece, sin a penas acercársele. Seguro que por decir esto hay quien piensa ahora que soy racista, intolerante, machista y homófobo, y no lo soy (o, como mínimo, no lo sabes: no me estoy pronunciando sobre estos asuntos). Una sociedad a la que se le llena la boca de palabras inventadas recientemente, he ahí la posverdad, que trata de manipular el lenguaje quedándose en la superficie, que piensa que "tolerancia" es un término positivo, sin serlo, y rechaza la palabra "amor" como pasada de moda, y que se va inventando vocablos que acaban en "-al" o usando con excesiva frecuencia otros que ya existían (vivencial, experiencial, relacional, situacional, ficcional, intencional, habitacional, inteligencia emocional, abundancial, accesional, apariencial,  ...), y se harta de usar prefijos y sufijos sin concentrarse en la esencia y significado del lexema. Y cae en una arrogancia y una supuesta superioridad moral amoral-ideológica que es todo un hybris, palabra que puedes asociar rápidamente con la mezcla, aunque no controles bien el griego clásico (coche híbrido); hybris, el monstruo barroco mezcla de esto y de aquello, extraño hipogrifo; y que es el pecado original: creerse Dios. A este hybris llega el nihilista Sartre (según Galcerá, op. cit., p. 59). A este hybris ('falta') se llega, curiosamente, a través de Ate, personificación del error, como el propio Esquilo versifica en Los Persas:

Pues amable, con su halago,
Ate atrae hacia sus redes
al mortal, de donde al hombre
nunca le será posible
dar un salto y evadirse.    (5)

     Realmente, esgrimiendo el todas las ideas valen igual y respetarlas es aceptarlas todas, ese concepto extremo de pluralismo y relativismo, se ataca a toda aquella idea que señale a la verdad, a valores firmes per se (in se). Es un pluralismo que no entiende por qué es coherente consigo misma, por ejemplo, la Iglesia Católica cuando expone su concepto de familia, y reclama una Iglesia Católica tolerante con los que tienen otros conceptos de familia, en lugar de decidir dejar de ser católicos para mantener ideas que se le oponen. Porque en el fondo desean seguir siendo culturalmente católicos y reclaman de esta una "actualización". (Pongo al catolicismo como ejemplo, sin ser yo católico, porque en España se entiende mejor y es la crítica que yo he percibido muchas veces.) Personas que declaran no creer en Dios y se visten de nazarenos, o procuran que sus hijos hagan la comunión aun siendo ateos o indiferentes. Porque al final todo se queda en las formas, se le despoja, en este ejemplo que pongo en relación al catolicismo, de sus valores intrínsecos al símbolo, se desea el significante sin su significado esencial. A mí me llaman poderosamente la atención estas actitudes. 
     Concluyo, entonces, con las palabras del propio Galcerá en relación con el nihilismo posmoderno y la heterotopía de Vattimo:

El creyente [cristiano] no acepta la diversidad de las voces humanas y el estado actual del mundo como algo deseable. Para el cristiano sí hay utopía, aunque se establecerá en un futuro cuando la palabra viviente -Cristo- venga a establecer su reino en la tierra: [...]. Pero el cristianismo ha de hacerse efectivo ahora en los cristianos; frente a la ficción, al perspectivismo, la verdad del cristianismo solo puede ser corroborada por la veracidad de los cristianos. Nuestra veracidad ha de producir esos efectos de verdad; nuestra perspectiva ha de imponerse en la teoría y en la práctica. La utopía pertenece a los cristianos.





(1) Sé lo que es, no es más que una pregunta retórica. Que me disculpen mis hermanos en la fe que usan este sintagma para hacer referencia, sencillamente, a esta época posmoderna y sus valores en la que estamos sumergidos en Occidente, si se sienten aludidos, o incluso un tanto agredidos, por esta reflexión. No es mi intención, desde luego.
(2) ... porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7: 14); Porque muchos son llamados, y pocos escogidos (Mateo 22: 14); No temáis, manada pequeña, ... (Lucas 12: 32); En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16: 33)
(3) En Perspectivas espirituales contemporáneas, Andamio, revista GBU, 1/2000.
(4) Decía Pablo en 1ª Tesalonicenses 5: 21: Examinadlo todo; retened lo bueno. Pero acto seguido, en el versículo siguiente, manda: Absteneos de toda clase de mal, teniendo que quedar espíritu, alma y cuerpo irreprensibles para la venida de Jesús (v. 23). Por cierto, y sin que venga a cuento con este artículo, para los que afirman sin tapujos que en la Biblia no se menciona el liderazgo, solo el servicio (como si aquel no fuera un tipo de este), los versículos 12 y 13 de este capítulo de 1ª de Tesalonicenses pueden ser el principio de un gran descubrimiento.
(5) Tomado de las Tragedias completas de Esquilo en la edición de José Alsina Clota para Cátedra, Madrid, 1998, p. 38.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Sobre los últimos versículos de Marcos

¿NOS PODEMOS FIAR DEL FINAL DE SAN MARCOS?


INTRODUCCIÓN

Hasta hace muy poco se me ha pasado por alto un dato bien conocido y en cierto modo polémico del Evangelio según San Marcos en relación con su final. Es el evangelio más corto y probablemente el primero, fuente directa tanto de San Mateo como de San Lucas, conformando una tríada denominada "evangelios sinópticos", de la que se distancia sin incompatibilidad el más original Evangelio de San Juan.
     El Evangelio de Marcos consta de 16 capítulos, llegando el último, en cualquier Biblia de uso ordinario, hasta el versículo 20. Sin embargo, los manuscritos más antiguos que se han conservado de él carecen de los últimos doce versículos. Estos son tres: el Papiro 45 (P45), de alrededor del 250 d. C., el Códice Vaticano, de sobre el 325 d. C., y el Códice Sinaítico, del 370 d. C., y llegan solo hasta el versículo 8, por lo que podría parecer razonable pensar que el resto debe ser un "añadido".

EL PRINCIPIO DE LA DISCUSIÓN

     Esto de que sean "añadidos" es discutible y, de hecho, se discute. Los manuscritos más antiguos conservados están a gran distancia temporal del original y sus primeras copias. Lo mismo puede haber sido un "puesto" que un "quitado", una ampliación que una reducción. Además, aun suponiéndolo un addendum a posteriori, no es lo mismo que este añadido se incluyera de forma temprana a que fuera puesto siglos después de la redacción y difusión de los primeros textos de este Evangelio. ¿Por qué? Pues porque puedo perfectamente aceptar como canónico, bíblico, inspirado, un Evangelio cuya primera redacción fuera hecha por Juan Marcos y poco después completada por algún creyente coetáneo, el mismo Lucas, por ejemplo, como se ha sugerido, o algún otro cristiano de la época, o incluso que el texto se completase de forma temprana en base a otros evangelios (fundamentalmente el de Lucas), para disponer de un relato de la vida, muerte y resurrección de Jesús más completo (un añadido funcional), pero desde luego recelaríamos mucho si dicho contenido adicional proviniera de una mano del siglo III en adelante.
     Como filólogo, desde luego es un tema más que interesante, pero a un tiempo irresoluble, a no ser que aparezcan manuscritos más antiguos, y aun con eso, ya se vería. Pero como creyente, mi interés y preocupación es de otra índole y gravedad, pues afecta a mi nivel de confianza y seguridad sobre el final de Marcos que, de repente, parece haber pasado de ser suelo firme a terreno pantanoso o movedizo.
     El espíritu de este artículo es, por tanto, sondear como lector en cierto modo ingenuo de la Biblia, para calibrar cómo y de qué manera puede afectar a mi fe el grado de confianza que pueda depositar en el final de este Evangelio. Porque, con todo, además de ver qué carácter o categoría le damos a esos últimos doce versículos, habrá que ver cuál es su gravedad. Bicheando un poco, veo cómo algunos se agarran a esta inseguridad para tirar por tierra la fiabilidad de toda la Biblia, algo bastante desmesurado, a tenor de las afirmaciones y argumentos que se observan. Yo confío en las Escrituras como inspiradas por Dios, porque la globalidad del texto bíblico no está sometida a cuestiones como estas. La cortina de humo que se va intentando correr con manuscritos nuevos que siempre parecen una "bomba" a la fe y luego quedan en nada o el hecho de magnificar en exceso cuestiones como estas de San Marcos, desde luego es como mínimo tendencioso y como grado medio para hacérselo mirar. ¿Es importante ese supuesto añadido, caso de que lo sea? Para Bart Ehrman (apud. http://losdivulgadores.com/blog/2012/07/04/el-verdadero-final-del-evangelio-de-marcos), parece ser que sí. Se trata, según él, de un final conmovedor que

Es uno de estos pasajes el que utilizan algunos cristianos pentecostales para mostrar que los seguidores de Jesús serán capaces de hablar en lenguas ‘desconocidas’ como sucede en sus rituales; y es el pasaje principal usado por los grupos de adiestradores de serpientes Apalaches que hasta el día de hoy cogen serpientes venenosas con sus manos para demostrar su fe en las palabras de Jesús…Pero, hay un problema…este pasaje no estaba originalmente en el evangelio de Marcos. Fue agregado posteriormente por un escriba.

MI PUNTO DE PARTIDA Y PERSPECTIVA. PREMISAS.

     Como no puedo conocer el grado de confianza textual, voy a intentar dilucidar qué categoría puedo darle a estos últimos versículos, que puede variar desde el grado máximo de la absoluta certeza y confianza de que es igual de bíblico que el resto de este Evangelio al grado mínimo que culmina con un rechazo absoluto y su borrado de mi Biblia, declarado apócrifo y dándosele un buen ostraka sin paliativos.
     Desde luego, por mucho que recelemos, este grado mínimo del que acabamos de hablar se hace improbable desde el momento en que cada pasaje del supuesto añadido tiene un correlato en otro Evangelio, e incluso en Hechos de los Apóstoles. Así que, desde luego, un rechazo tan taxativo sería un tanto injusto, pues el núcleo de su mensaje, lo esencial de él, aparece en otras partes del Nuevo Testamento. Pero, desde luego, partiendo de ahí, puede ser lógico el recelo que manifiestan muchos cristianos si subimos un peldaño en el nivel de concreción del contenido del texto. ¿Qué hacer, entonces?
     Partiremos de la siguiente premisa: los contenidos de esos versículos que tengan un correlato en otro libro del Nuevo Testamento nos otorgarán seguridad y tranquilidad, tanto para aceptarlos como para rechazarlos. Para aceptarlos, por cuanto vienen reforzados y refrendados por sus pasajes novotestamentarios paralelos; para rechazarlos, pues ya disponemos de ellos en otros pasajes.
      Realmente, el problema serio va a venir de los contenidos estrictamente originales, si es que los hay, en estos versículos controvertidos. Caso de rechazarlos, podríamos estar prescindiendo de contenido bíblico, de palabra inspirada y útil. Y caso de admitirlos, podríamos estar adulterando el relato evangélico con palabras meramente humanas, no inspiradas, o incluso sencillamente inventadas.

EL COTEJO

     Por tanto, un primer paso necesario es saber si existe ese contenido original, cuál es, y, en un segundo paso, cómo y con qué intensidad puede repercutir en la fe cristiana.
     Pasemos, entonces, a comparar pasajes.


PRIMER PASAJE:
JESÚS SE APARECE A MARÍA MAGDALENA
Mc. 16: 9-11; Jn.20: 11-18
Mc. 16: 9
Jesús aparece a María Magdalena
Primer día de la semana por la mañana
Echó de María Magdalena siete demonios
Otros lugares bíblicos
Jn. 20: 14-17: Igual, con más detalles aún
Jn. 20: 1
Sin referencia en Juan, pero confirmado en Lc. 8: 2.
Mc. 16: 10
María M. va y lo hace saber a sus discípulos
Los discípulos estaban tristes y llorando
Otros lugares bíblicos
Jn. 20: 17, 18
Sin referencias en Juan.
NO ENCUENTRO OTRAS REFERENCIAS.
Mc. 16: 11
No la creyeron.
Otros lugares bíblicos
No hay referencia explícita en Juan de este asunto. Sin embargo, es más que obvio, fácilmente deducible de Jn. 20: 19 ss., pues cuando Jesús aparece a sus discípulos, estaban atónitos y ni siquiera Tomás cree. Por tanto, no debieron haber dado mucho crédito a María Magdalena. En todo caso, queda confirmado en Lc. 24: 11.
SEGUNDO PASAJE:
JESÚS SE APARECE A DOS DE SUS DISCÍPULOS
Mc. 16: 9-11; Lc. 24: 13-35
En el pasaje de Lucas encontramos el célebre episodio de los dos que iban a Emaús. Los dos versículos de Marcos son una síntesis muy sucinta de este episodio.
TERCER PASAJE:
JESÚS COMISIONA A LOS APÓSTOLES
Mc. 16: 14-18; Mt. 28: 16-20, Lc. 24: 36-49, Jn. 20: 19-23
Mc. 16: 14
Aparece a los once
Sentados a la mesa



Jesús les reprocha su incredulidad al recibir de otros la noticia de su resurrección
Otros lugares bíblicos
Mt. 18: 17 (le vieron); Lc. 24: 36; Jn. 20: 19
No hay referencia. Parece una contradicción que en Mateo 28: 16 estén en un monte de Galilea, salvo que se trate de otra aparición distinta.
Jn. 20: 26-29, pero focalizado solo en Tomás.
Mc. 16: 15
Mandato a predicar el Evangelio a toda criatura
Otros lugares bíblicos
Mt. 28: 19, Lc. 24: 47 (indirectamente); Hch. 1: 8.
Mc. 16: 16
Creer+Bautismo=Ser salvo












No creer = Condenación
Otros lugares bíblicos
En Mt. 28: 19 Jesús indica cómo hay que bautizar. Esta dupla parece confirmarse por Pedro en su discurso en Hch. 2: 38. La secuencia es: 1º) Recibir la Palabra y creer (Hch. 2: 40, 41); 2º) Bautizarse (Hch. 2: 41); 3º) Doctrina, comunión, memorial y oración (Hch. 2: 42). La secuencia Creer+Bautizarse, en el pasaje de Felipe y el eunuco (Hch. 8: 36-39), y en Hch. 18: 8. Este libro está plagado de ejemplos, si bien encontramos a algunos que ya habían recibido el Espíritu Santo y fueron bautizados luego (Hch. 10: 47).
Indirectamente en Jn. 20:31; claramente en Hch. 2: 38.
Mc. 16: 17, 18
Señales en los que creen:
- Echarán demonios en su nombre.
- Hablarán en lenguas.
- Tomarán en sus manos serpientes y beberán veneno, y no les dañará.
- Sanarán a los enfermos con imposición de manos.
Otros lugares bíblicos
Esta es la parte a la que se refería Ehrman sobre los pentecostales. No hay referencias a esto en los pasajes paralelos, salvo menciones al Espíritu Santo (muy vinculado al bautismo si se observan las referencias del Nuevo Testamento a este acto). Cf. Hch. 2: 4 con respecto al don de lenguas, y Hch. 2: 43 para maravillas y señales. No podemos decir que podamos apoyarnos en un pasaje paralelo a esto. Echar demonios y no ser dañados por serpientes fue lo que experimentaron los setenta a los que comisionó Jesús en Lc. 10: 17-20, y la sanación con imposición de manos lo vemos desde el principio de los Hechos de los Apóstoles. No hay pasaje paralelo, pero sí bastante sintonía.
CUARTO PASAJE:
LA ASCENSIÓN
Mc. 16: 19, 20; Lc. 24: 50-53
Mc. 16: 19
Tras hablarles, …
… fue recibido en el cielo.
… se sentó a la diestra de Dios
Otros lugares bíblicos
Lc. 24: 50; Hch. 1: 2, 9
Indirectamente, en Hch. 2: 32
Hch. 2: 34; Salmo 110: 1
Mc. 16: 20
Los discípulos predican en todas partes …
… con ayuda del Señor.


… confirmando la palabra con señales.
Otros lugares bíblicos
Bueno, además de que esto viene confirmado por el resto del Nuevo Testamento, indirectamente en Mt. 28: 20.
Vemos esto en los primeros capítulos de Hechos.


CONCLUSIONES

     Como ya preveíamos, esto del final de Marcos no parece un tema crucial, desde el punto de vista bíblico y de la fe. Y eso que es un pasaje muy sensible, dado que trata de la resurrección de Cristo y la gran comisión. En términos generales, estos doce versículos tienen un gran apoyo en otros pasajes bíblicos.
     Los dos aspectos más sensibles, sin embargo, no tratan de temas menores. El primero, en referencia al bautismo, la fórmula Creer + Bautizarse = Ser salvo, que aparece así formulada en Marcos 16: 16, puede ponerse en cuestión. Por separado no. La Biblia es reiterativa en el Nuevo Testamento en que somos salvos por la fe en Jesús (las citas son muy conocidas, y algunas las hemos mencionado en Otros lugares bíblicos). Por eso no creer equivale a condenación. La práctica del bautismo una vez que se ha creído (y recibido el Espíritu Santo), no solo es frecuente en Hechos de los Apóstoles, sino que sin duda se trata de un acto necesario al que se le otorga gran importancia. Por lo tanto, se es salvo si se ha creído en Cristo, y el bautismo es consecuencia inmediata. Eso, como mínimo. La fórmula, por tanto, no parece que entre en contradicción alguna con lo que indica el Nuevo Testamento acerca del bautismo y la fe, y en  todo caso no afecta a efectos prácticos, solo a un nivel teórico-especulativo.
     El segundo pasaje es al que se refería Ehrman en relación a los pentecostales. Si admitimos que lo que aparece en Marcos 16: 17, 18 no sucedió, no obstante podemos señalar:

1º.- Que cuando Jesús comisionó a los setenta, echaron demonios, y Jesús veía caer a Satanás.
2º.- Que a estos setenta les dio potestad de ser inmunes a picaduras de serpiente (cosa distinta será si entendemos estas serpientes como literales o metafóricas -simbólicas-).
3º.- En Pentecostés se hablaba en lenguas (lenguas humanas). Pablo hablará en condicional de "lenguas angélicas" y este fenómeno no es ajeno a los primeros creyentes, de modo que Pablo reconoce hacerlo y da instrucciones de cómo debe hacerse en público (con interpretación; 1ª Co. 12: 10; 13: 1; ...).
4º.- La sanación en nombre de Jesús aparece también en Hechos (Hch. 3: 6, por ejemplo). La imposición de manos no parece usarse para la sanación, sino para confirmar a los hermanos que van a ejercer liderazgo (Hch. 6: 6; 13: 3; 1ª Tim. 4: 14). Se observa relacionado con la venida o acción del Espíritu Santo en Hch. 8: 18. Lo más parecido a la sanación con imposición de manos es cómo Pablo recobra la vista a través de Ananías (Hch. 9: 12). Aunque es cierto que en algunos milagros Jesús puso las manos sobre el que iba a ser sanado.

     Si yo fuera pentecostal, solo este último punto podría inquietarme. Para lo demás, podría seguir argumentando bíblicamente.

     Así que, me parece respetable que algunos digan que no se fían de estos doce versículos, pero la gravedad de su suspicacia no está la altura de lo que nos puede afectar que estos versículos se demostrasen apócrifos, que es apenas nada.

Texto: José Alfonso Bolaños Luque