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miércoles, 6 de agosto de 2025

LO BUENO DE LAS ORTODOXIAS Y LOS DOGMAS

Lo bueno de las ortodoxias, los dogmas y las tradiciones es su efecto formol, que no pueden evitar por su propia naturaleza. Bueno, eso y que ofrecen una estructura estable percibida como verdadera, inapelable y que puede resolver todo con un a, b, c parsimonioso, una necesidad muy infantil esa, la de la red de seguridad abajo, imprescindible para cualquier inicio pero que impide la madurez si se desea progresar algo. Pero, ¿quién lo desea, con lo a gusto que se está así?

     Si una ortodoxia se fundamenta en revelaciones, transmisiones y textos, hay aspectos a los que no puede renunciar aunque contradiga a la verdad general que desea transmitir. A veces lo hace de manera fosilizada, y por lo general requiere de un gran esfuerzo de encaje exegético, las interpretaciones que hay que dar para que quepan dentro del molde expuesto y así "demostrar" que no existe ninguna contradicción.

     Se intentan manipular, claro, de forma sutil o descarada. Pero ellos mismos se ponen el límite, por más capas de barniz anacrónico que se les pase por encima. Especialmente si un pilar de esa ortodoxia es el respeto por los textos, orales o escritos, y aún más si se catalogan de sagrados. Me refiero a cualquier ortodoxia, de cualquier religión e ideología política. Si hablo de la Biblia, es porque la conozco bien, no por tirria ni ningún otro motivo que no sea el ilustrativo. Las ortodoxias judeo-cristianas montan primero los raíles y luego tratan de que las ruedas de sus textos encajen en ellos. Y cuesta. Por el efecto formol: por más que se establezca un canon, se elijan las copias y traducciones más adecuadas, los siglos pasan, la ortodoxia cambia, el mensaje cambia, el texto permanece. Por eso se cuelan inevitablemente, aunque omitiendo y silenciando mucho, o con lenguaje indirecto, o con interpretación del acontecimiento, ese Melquisedec, un Samuel muerto transmitiendo un mensaje de parte de Dios a través de una vidente, un ángel que remueve un estanque para sanar al más rápido (cruel competición), Elohim (que es un plural), un Evangelio gnóstico junto a los sinópticos, un sacrificio humano digno de los mejores mitos griegos, magos egipcios haciendo milagros también, un pueblo politeísta y polígamo desde el principio, un Eclesiastés contradictor y el hombre más sabio del mundo por don divino que, en esa sabiduría, acaba rindiendo culto a dioses de diversas partes del mundo que conocía, un Cantar descafeinado por el bla, bla, bla incesante de pudibundos sin vergüenza, etc., etc., etc. 

      Y así con todas las demás ortodoxias, dogmas e ideologías. Seguro que puedes encontrar contradicciones así en cualquiera de ellas, que preservan en una cápsula intemporal conocimiento y hechos que, de otro modo, no sabríamos.

miércoles, 7 de junio de 2023

YA SÍ, INICIO REFLEXIONES PROFUNDAS

 No me cansaré de repetirlo: esto es un blog personal, lo escribo especialmente para mí. Por eso no me importan demasiado las visitas. Sí, es verdad que al fin y al cabo publico, saber que te pueden leer te puede hacer más creativo o cuidadoso. Pero yo lo que dirimo aquí son mis pensamientos, mi fe y mis propias convicciones.

     Si me he estado enredando últimamente con la Biblia es porque fue uno de los puntos que me hicieron declararme en su momento cristiano evangélico heterodoxo y renunciar a un sistema de creencias de inercia y valores argumentando que había varios motivos para ello, tras una experiencia personal más que comentada. Y varios de los motivos se referían a la Biblia, que está en la base, al menos supuestamente, de todo el aparato consciente e inconsciente de comportamientos, creencias, valores, etc. que yo sabía o descubría en mí, y que por supuesto me han condicionado en tantos y tantos aspectos de la vida y en decisiones y expectativas. Desde que se mencionaban axiomas y se daban por bíblicos costumbres, comportamientos e ideas que realmente no aparecían en la Biblia, como sus malas lecturas, malas interpretaciones, malas traducciones, sesgadas, parciales o interesadas, y darse cuenta de esto último lo acaba haciendo puras arenas movedizas, pues lo que hasta ahora vienes considerando como columnas sólidas se transforma en un terreno de absoluta indeterminación, dado que tú no controlas los textos más antiguos (que son copias de perdidos), ni sus idiomas, ni sus contextos en absoluto, por más años que estuvieras de cristiano, y tratar de abarcarlo es tarea imposible y ver cómo los especialistas de alto nivel se enfrentan y debaten en mil hipótesis ya es descorazonador. Por no hablar de la propaganda y la contrapropaganda. Y si quieres irte al lado contrario, al de la fe sencilla, pues bien, te puedes sostener en esa fe sencilla si te quedas en lo más general, pero eso se complica cuando te bombardean con mil mensajes, predicaciones y libros de cien mil aristas o aparecen situaciones o conflictos más concretos.  Y ahí me he metido, casi sin querer, la verdad. ¿Cómo sostenerte en una fe que te dicen que se basa en la traducción de las copias de un canon bíblico interpretado con determinado enfoque? ¿Es eso una fe responsable y seria, puedes tener esto de base de una fe en condiciones? Porque, además, aquí la fe condiciona toda tu vida. Pero, en fin, pasa igual con muchas ramas del saber, de la ciencia, de la educación y la filosofía, al final, en lo que hace a tu vida práctica, debes elegir.

     Todo lo que la mayoría de los cristianos asumimos respecto a la Biblia ya nos viene dado, generalmente en forma de lema y apoyado (la mayoría de las veces muy débilmente) en uno o varios versículos o pasajes... ya interpretados, y muchos de nosotros los hemos escuchado como verdades absolutas desde pequeños y repetidamente, como mantras. Y no creo que vaya por ahí la cosa. Si somos de los que nos interesamos un poco por el tema, leemos las introducciones a cada libro en nuestras Biblias de estudio y algunos se internan algo más leyendo libros de evangélicos o haciendo cursos de teología de tu denominación. Muchos son muy consistentes, pero te llevan por un cauce. Y vamos predispuestos. Ni siquiera te cuestionas lo que ahí mismo se dice, a lo que apunta. A nadie le inquieta, por ejemplo, la enorme distancia temporal desde los acontecimientos narrados en los Evangelios hasta la fecha de su redacción, siquiera supuesta, y cuando hablo de los Evangelios podría referirme a casi cualquier libro bíblico. Y si despiertas un poco a esto, apenas investigas un poco aquí y allá, aunque sea en internet, sin más pretensiones porque tienes un oficio y una familia y aficiones y vida y esto no es algo a lo que te vas a dedicar muy en profundo, y tienes 47 años y aunque tengas veinte o treinta menos no te va a dar la vida con eso ni quieres, y ya con lo poquito de aquí y allá se te van abriendo los ojos, y puede que ahora no sepas a dónde mirar. Como el niño que no termina de convencerse de la inexistencia de los Reyes Magos. Y así no se puede ir. Es demasiado importante para ir así, con temas como Dios, Jesús, la vida eterna, la base de tu moral y opiniones, la base de tus decisiones, de la educación de tus hijos tal vez, de la elección de pareja, etc., etc.

      Una vez más, repito: no pretendo demostrarte nada ni convencerte de nada. Con lo que dispongo, y sin buscar más, ya que he dejado apuntado últimamente muchas cosas, me quiero meter más en serio en esto. Para mí. Se trata de mi vida, al fin y al cabo. Y sin prisa. Como si tengo que ir punto a punto.

     Empiezo por lo que más me interesa: Jesús. Inevitablemente, esto me lleva a los Evangelios, los cuatro diferentes entre sí. Asumiendo la existencia de Jesús (porque si no, poco sentido tiene esto) y la del cristianismo, ambas existencias son previas a las de los Evangelios, que vienen incluso después de muchas Epístolas, si no todas. Pero la idea de Jesús, el relato evangélico, lo basamos en los Evangelios. Creo que hay que empezar por aquí, desde nuestro punto de vista de creyentes en la actualidad. Para nosotros están antes, en nuestra mente. Pero no lo olvidemos: Jesús, su obra y enseñanzas, y la iglesia, es previa a los Evangelios. Podemos observarlos con ojo crítico, y no hacernos los ciegos voluntarios a determinada información, básica, que aparece en nuestras propias Biblias de estudio o es sabido sin necesidad de profundizar demasiado. Podemos empezar a leer con otro enfoque. A ver qué leemos tratando de evitar condicionantes, dado que mi fe está en Cristo. Comenzaré por algunos hechos narrados del principio, a saber: la visita de los magos, Herodes, el lugar del nacimiento y la fecha, María y José y el inicio del ministerio, tal y como se narran. Como he dicho, poco a poco. El siguiente artículo se enfocará en los magos de Oriente. Los famosos Reyes Magos, la Navidad, el nacimiento. Y no sé cuándo, cuando pueda. 


martes, 9 de mayo de 2023

"UNAMUNO" ES UN PREMIO PROTESTANTE

 

LOS PROTESTANTES ESPAÑOLES TIENEN UN PREMIO LLAMADO UNAMUNO: ¿APROPIACIÓN INDEBIDA O, AL MENOS, IMPROPIA?

 

Escribo un lunes 10 de abril de 2023, y acabo de ver de rebote que los protestantes españoles le darán el próximo jueves su premio Unamuno al alcalde de Sevilla. Y mucho se me ha removido en los adentros. Digo “de rebote” porque hace bastante tiempo que tomé la saludable postura de alejarme del circuito protestante, algo que mi salud emocional agradece, se acabó la contemplación de discusiones con aires de importancia de cuestiones del tipo fariseos vs. saduceos, donde la supuesta verdad irrevocable y clarísima de unos se enciende contra la verdad irrevocable y clarísima de otros. Y perdónenme por hablar tan directo, pero hacerlo así me produce la sensación, seguramente falsa y sin altura, de hacerlo como lo haría el propio don Miguel de Unamuno. Por lo menos, espero una cierta semejanza: él no se cortaba y, por cierto, el propio Jesús tampoco, como sabemos. Siempre he creído ver que en cierto modo un aspecto que acercaba a Unamuno a Jesús era la falta de hipocresía y la expresión libre y directa de sus pensamientos, aunque no esté de acuerdo con algunos de ellos, me refiero a los de Unamuno.

                Siempre fue polémico por eso. No dejaba indiferente a nadie. Es por ello que un poco le homenajeo así, porque esto de las polémicas y las discusiones, las réplicas y contrarréplicas, cada año que pasa me repugna más, tanto esfuerzo infructuoso, un pa na murochocante. Aunque tampoco me gustaría que te dejases llevar por este juego verbal, no quiero engañar a nadie, no me disgusta tanto, a pesar de lo que expondré, en última instancia me agrada que, de un modo u otro, alguien se acuerde de Unamuno y ponga su nombre a sus premios, para mí es muy especial. Unamuno es parte de mi vida. El descubrimiento de su persona y obra, tan joven yo, tan protestante yo entonces, me deslumbró y me fascinó, podría decirse que por él soy profesor de Lengua Castellana y Literatura de Secundaria. Aunque después derivé por otros lares literarios, no puedo olvidar la lectura de su teatro con apenas dieciséis años y especialmente lo que me impactó Niebla.

                Y, por supuesto, no me voy a poner a investigar, no sé qué me pasa últimamente que tengo cosas mejores que hacer que enredarme en historias que creen ser más que el bluf vacuo que son. Así que estoy dando por hecho que ese Unamuno del premio se refiere a don Miguel de Unamuno, el escritor de la Generación del 98 y no el jugador de un Betis muy remoto, porque yo, aparte de estos dos, no conozco a más Unamunos.

                Bueno, sigo edulcorando un poco la crítica, si bien con opiniones verdaderas, ya veo que sin proponérmelo estoy construyendo un texto inductivo: uno es libre de poner el nombre que quiera a sus premios. Yo lo habría llamado Premio Delibes, si lo que deseas es asociar tus creencias protestantes a un escritor español de renombre, El hereje es una buena conexión, pero tampoco sé si ese nombre ya está cogido por otro. Y, mira, tampoco hay que ser tan purista: los premios Goya son de cine y no de artes plásticas. Así que, por ahí, nihil obstat. Y además, normal que protestantes españoles de finales del XX y principios del XXI admiren a Unamuno, al fin y al cabo expone al vivo lo que se removía en él acerca de Dios (un tema muy debatido en la filosofía de su época, Dios y su existencia) y la eternidad y el alma para él eran puntos muy importantes, como para cualquier cristiano. Y sé que algún hermano en la fe ha hecho un estudio sobre él, tal vez una tesis, ese detalle no lo recuerdo bien. España tiene, cada vez más diluido, un trasfondo contrarreformista antiprotestante que hace que nos gusten autores más moderados, heterodoxos, más sinceros o individualistas en su fe que grupales: el erasmismo de Cervantes nos encanta (Monroy ha investigado muy bien la Biblia en su obra) y entendemos hasta cierto punto bastante bien a San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, incluso a fray Luis de León. E igual Antonio Machado, nos cae muy bien, aun siendo masón, no dejó de sufrir como nosotros la rigidez doctrinal llevada a lo cruel de cierto catolicismo muy español. Pero ninguno de ellos era protestante; tal vez se debería llamar a este premio Juan de Valdés o hermanos Valdés, eso habría estado más en sintonía con las vibraciones de la palabra protestante.

                Nunca me ha gustado ese afán para mí un tanto propagandístico de los pobres, sufridos y minoritarios protestantes españoles por querer conectar o congraciarse de algún modo con la generalidad de compatriotas a través de personajes célebres con débiles vínculos con nosotros, aunque no deje de ser legítimo: esto no es Holanda ni Alemania, claro, no nos podemos permitir lujos, calvinistas y pentecostales aquí debemos estar unidos a pesar de las distancias, y nos queremos convencer de que tanto un Zwinglio como un Lutero nos representan a todos así sin más, en fin.  Pero no me ha hecho gracia de nunca. Muy atrás me quedan mis lecturas emocionantes de Unamuno, pero es suficiente para saber que, si queremos ser honestos de verdad, a él no le haría gracia que un premio protestante llevase su nombre, y seguramente a un protestante español de su época, ahí escondidito y apenas mencionado, aunque de soslayo aparezca en La Regenta como aparece, tampoco le gustaría. No hay más que empezar a leerse su Del sentimiento trágico de la vida o su En torno al casticismo, te dejo a ti que averigües a cuál de las dos podría estar refiriéndome, y no pasarás demasiadas páginas para leerle contra los protestantes en favor del catolicismo que él mamó desde pequeño. No me parecen bien esas libertades, y menos con Unamuno, eso es desconocerle, y lo digo sabiendo que mi conocimiento acerca de él no es lo profundo que me gustaría y desearía. Lo bueno de esto es que sé que, por redactar este escrito, volveré pronto a sus libros.

                Unamuno plantea muchas cuestiones trascendentes que salen tanto de su mente como de su corazón, y son íntimas. No deja de planear Schopenhauer por ahí, entre otros filósofos, recordemos que Unamuno era filósofo de principios del XX. Y lo que más plantea son dudas existenciales, como no podía ser de otra manera. A veces parece que le atormenta un tanto el tema de la eternidad, es uno de sus temas, pone sobre la palestra sus dudas, nada de las seguridades versicularias de los protestantes. Se debate acerca de la existencia de Dios o no, y lo que esto último implicaría, vuelve una y otra vez a ponernos delante de los ojos la inmortalidad del alma y lo fundamental de esa cuestión para el ser humano. Pero lo hace en duda agónica. En su parte creyente, lo ves cristiano y católico. Tal vez no ultracatólico, claro, él quiere profundizar, es un debate de su alma, su San Manuel Bueno, mártir va a molestar mucho a la Iglesia Católica de su época, pero, oye, cuando los protestantes leemos esa novela, ¿nos la podríamos imaginar, si la cambiamos un poco, como El reverendo Manuel Bueno, mártir o El pastor Manuel Bueno, mártir? Intenta imaginarlo por un momento, por favor, a ver cómo te sienta: pensar que un anciano de tu iglesia o tu pastor te mantiene en la fe como un placebo para ser feliz en vida terrenal mientras en el fondo él ni cree en Dios ni nada de nada.

                Me encanta Unamuno. Tiene mucho que aportar todavía a sus lectores, protestantes incluidos. Pero ni por asomo lo fue ni se acercó. ¿Cristiano? Sí. ¿Conexiones con la fe evangélica? No te lo niego. Pero, ¿protestante? Ni de broma, sería un chiste que no haría reír a nadie. Por eso no me gusta el nombre de este premio. No como el protestante que cada vez menos soy, más bien como lector que admira intelectual y sentimentalmente a Unamuno. Es una apropiación indebida de su nombre. Y si no lo es, al menos sí un tanto inapropiada.

domingo, 12 de septiembre de 2021

BENDITAS CONTROVERSIAS: PENSAMIENTOS SOBRE MARCOS 2

 

Soy cristiano porque creo en Jesús, y a Él debo mirar, y es a Él a quien quiero seguir, de quien quiero aprender, a quien deseo obedecer.

     De principio a fin de su vida aquí, sus obras y sus palabras nos demuestran autoridad y amor. Si Él vino fue por nosotros, ¡fíjate!, ¡por nosotros! Obsérvate, yo me examino: ¿por mí?, ¿por ti? ¡Vino a salvarnos! A rescatarnos. A que pasemos de muerte y ceguera a una vida nueva llena de luz. A liberarnos, quitarnos cadenas, ríe con nosotros cuando reímos, llora con nosotros cuando lloramos, a devolvernos nuestra dignidad humana que habíamos perdido. Y es, sin duda, un camino que tomar, el camino, Él mismo lo dijo de sí: YO SOY EL CAMINO. 

     Seguirle a Él no solamente nos libera del pecado y sus efectos denigrantes  y dañinos sobre nosotros mismos y los demás, sino que nos libra asimismo de las cadenas y el peso de la religión, aun cuando esta religión fuera el mismo judaísmo. Ni una coma ni una tilde de la ley pasarán hasta cumplirse: precisamente Él vino para cumplir la ley y los profetas (vid. Mt. 5: 17-20); Él la cumple y la completa, revela su verdadero sentido; gran parte de sus palabras en el sermón del monte nos revela su verdadero espíritu yendo más allá, llegando a la intención, trascendiendo con mucho la aplicación literal que se le daba en su época. De la religión de normas inflexibles, de aprensivos ritualismos, costumbres, imposiciones, presiones sociales, reglas por encima del individuo, de sus necesidades, de sus circunstancias, de su valor humano, Él nos libera, bien vengan de un sistema o de los demás hacia nosotros, o de nuestro propio interior. Él nos libera, cumpliendo de ese modo la ley de Dios, que es nuestro bien, nuestro verdadero bien, aunque así dicho nos parezca una paradoja. 

      El epígrafe con el que algunas biblias titulan los capítulos 2 y 3 del Evangelio de Marcos es "Los actos de Jesús suscitan controversia" (¡y tanto!), una controversia que a algunos escribas llevó a algo más que indignación, como se ve en el capítulo 3, al acusarle de echar fuera demonios por Beelzebú (3: 22). Sus actos de autoridad, amor y liberación para los hombres (liberación física y social: sanidad, curar enfermedades; liberación psicológica, social y espiritual: echar fuera demonios; liberación también espiritual y de sobrecarga moral, de remordimientos y culpas: perdonar pecados) chocaban con la moralidad y religiosidad de entonces, y de hoy, y esto se ve de principio a fin de cada evangelio. Un verdadero escándalo, en el capítulo 2 de Marcos, fue que perdonase los pecados de un paralítico, al que sana para que sepamos todos que Él sí tiene potestad de perdonar pecados; llamar para que le siga a un "despreciable" publicano, Mateo, que será uno de los doce, y estar en compañía de pecadores (los "justos" quedan excluidos de su llamamiento); no permitir ni fomentar el ayuno entre sus discípulos, práctica asociada a la tristeza; y hacer notar que el día de reposo fue hecho para el bienestar del hombre, y no el hombre para ser esclavo de ese día. Él está cerca de quien quiere estar con Él, y habla a los que quieren escucharle, sin discriminación; y las prácticas religiosas tienen un sentido, y obran para su bien, en lugar de constreñirle o limitarle o practicarse porque sí, como el ayuno o descansar el día oficial de descanso. Una mentalidad bien distinta a la religiosa de aquel entonces, y la de hoy. Pero Él ya lo dijo, el vino nuevo no se puede servir en odres viejos (Mr. 2: 22); seguir el Camino no encaja en absoluto con el molde de legalismo, cumplimiento de normas per se, ritualismo, religión. Seguirle a Él es estar en su compañía, hacerle caso (Mt. 7: 24-29), escuchar sus palabras, descansar en Él, y este vino nuevo que probamos debe beberse en odres nuevos, en una nueva perspectiva, una perspectiva que no debemos perder, pues parece que llevamos en nosotros una tendencia a eso de ganarnos el cielo con el cumplimiento de normas en lugar de amar y obrar en consecuencia con ese amor, no sé si es innato, pero el caso es que el vino viejo nos sabe mejor (Lc. 5: 39).

     Si eres cristiano como yo, te invito a mirar a Jesús y buscarle a Él, y sólo a Él, con rechazo de ese mismo legalismo y religiosidad que tantas veces nos tienta y nos domina, bien mirando al Antiguo Testamento, bien haciendo una Ley refundida mirando al Nuevo, o a nuestro propio parecer. El legalismo, ese interminable y difícil listado de cosas que se deben y no se deben hacer, puede tomar muchas formas, no solamente el Pentateuco y las tradiciones de los judíos de la época de Jesús; a mí me ha llamado mucho la atención cómo se toman como normas las obras de la carne y el fruto del Espíritu de Gálatas 5, cuando previamente este capítulo está tratando de cómo el legalismo amenaza la libertad en Cristo, y antes de pasar a las dos listas se nos dice en el versículo 13: Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Pero tenemos la tendencia de que lo descriptivo (lo que son obras de la carne, lo que es fruto del Espíritu) se transforme en normativo, algo, a mi entender, muy carnal. Este legalismo que nos aleja de Cristo también puede venir de fuera de la Biblia: tradiciones, costumbres o pareceres de época. No conviertas lo que te hace bien, por los efectos y el sentido que tiene, en simple norma a cumplir, da igual que sea leer la Biblia, ofrendar, ir a la iglesia u orar, y mucho menos motivo de reproche o condenación, a ti y a otros. No idolatres el procedimiento ni el instrumento, simplemente úsalos, son un privilegio, no los conviertas en una cáscara.

     Y si  no eres cristiano, te invito entonces a buscar a Jesús y encontrarte con Él, y sentirás ríos de agua viva corriendo en ti.




sábado, 24 de agosto de 2019

SER UN GUSANO

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LO QUE SIGNIFICA SER UN GUSANO

El verbo humillar viene del latín HUMUS, que significa 'terreno, tierra, suelo'. El lugar donde habitan las lombrices. Los gusanos no están exactamente en la superficie del suelo, sino en el suelo, dentro del suelo, bucean en el suelo, muerden polvo, comen barro: eso es humillarse y eso es ser humillado. Los seres humanos estamos hechos para caminar erguidos, pero venimos del polvo, salimos del HUMUS, y compartimos en nuestra propia naturaleza la dignidad de ser hechos a imagen y semejanza de Dios, con mayor gloria que los propios ángeles, la joya de la creación, y la suciedad y oscuridad del pecado, con instintos carnales que deshonran a nuestro Creador, absolutamente egoístas e incapaces, hasta el punto de acabar siendo y viéndonos como gusanos. Y hay golpes de humillación en la vida que nos tumban y reptamos y tragamos detritus en el suelo (no simplemente sobre el suelo), en el barro, en el lodo, en la lama. Lama, que a mí se me enseñó que era palabra prerromana, aunque el DRAE le da como origen el latín, tiene como primera acepción en este mismo diccionario: 'Cieno blando, suelto y pegajoso, de color oscuro, que se halla en algunos lugares del fondo del mar o de los ríos, y en el de los recipientes donde hay o ha habido agua largo tiempo'; lo que te da verdadero asco tan solo pisar si te metes en una charca o alberca. Es el lugar ideal para el verdín, por eso lama en en Colombia y México es 'moho', y en Chile, Colombia, Honduras, México y Puerto Rico es también 'musgo'. Los lugares con lama, por cierto, son fértiles: Egipto y Mesopotamia dependían de ella.
     La lama se opone, casi como un antónimo, a otra palabra prerromana, gándara, 'tierra baja, inculta, llena de maleza', pero, por extensión, un desierto: y caminar por el desierto será, sin duda, una experiencia de humillación; es otro tema. Yo estoy ahora con los gusanos, que viven en el barro húmedo, materia pegajosa que es mezcla machacada de muchas cosas, no es simplemente arena mojada, sino que, aparte de mierda, tiene mezclados muchos restos orgánicos diminutos o microscópicos de lo que en su día fueran cadáveres enteros. Ahí es donde vamos cuando somos humillados.
     Este artículo me lo ha inspirado, una vez más, Stuart Park (Desde el torbellino, p. 299; vid. nota 1 y única) y obviamente es impulsado por mi propia experiencia. Bildad habla en Job 25: 5, 6. Las palabras de los amigos de Job no son acertadas, están fuera de la voluntad de Dios al dirigirlas como dardos contra el sufriente, y por esas palabras, que tan limpias y justas nos parecen, habrán de humillarse ante Dios, en arrepentimiento, si no quieren ser destruidos. Ten mucho cuidado con tu ortodoxia y tus grandes verdades. Ten mucho cuidado con tus conocimientos. El Tentador y Acusador, el Ladrón y Homicida, sabe usar y usa hasta la misma Palabra. Lo ves en las tentaciones de Jesús en el desierto, lo ves en el mismo Job. No vaya a ser que dañes a hermanos más débiles y los pierdas con tu erudición, tus conocimientos o tus experiencias o sentimientos en el Señor. No vaya a ser que juzgues y ataques al que es más justo que tú. Tenemos que ser humildes, estar a ras de suelo al menos. La Palabra de Dios no es un molde que se aplica en todos los casos, no es un manual de derecho, no seas tan simple. Espero poder hablar pronto aquí de cómo muchos cristianos nos tomamos las obras de la carne de Gálatas 5: 19 ss. como si fuera una ley de aplicación autómata de lo que no hay que hacer, cuando la primera parte del capítulo trata, precisamente, de la incapacidad del ser humano, del hebreo en este caso, de cumplir con la Ley de Moisés, de una ley más excelente que es la de la libertad (que no es excusa para satisfacer los deseos de la carne, y ahí vamos...).
     Pero podemos extraer verdadera enseñanza de las palabras de Bildad y recordar lo que somos delante del Señor. Que nuestros días son cortos, porque a causa del pecado nuestros cuerpos se corrompen, envejecen, enferman y mueren. Que no podemos competir en excelencia y luz con la luna, el sol y las estrellas, siendo estas nada en comparación con el Señor. Park nos lleva a Romanos 3: 23: ¿Qué podemos decir delante de Él? No tenemos justificación, salvo en Jesús, porque no tenemos excusa y a Dios no podemos engañar. ¿Cómo engañar al que ve en lo secreto y conoce las intenciones del corazón?
     Y para esto, Jesús se tuvo que humillar hasta el punto que se expresa en el salmo 22:6:

            Mas yo soy gusano, y no hombre;
            Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

     Debemos crecer, ser edificados y edificar. El Señor levantará nuestras cabezas si nos humillamos ante Él. Pero también somos seres en perpetua necesidad de restauración. Estamos siempre "en obras" y, en muchas ocasiones, "fuera de servicio". Acabo como Park, con Ro. 8: 21, 23:

… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. […]; y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestros cuerpos.

     Para el Señor, no somos gusanos. Somos verdaderamente preciosos a sus ojos. Por nosotros entregó a su Hijo. Él nos levantará, como levantó a Jesús de entre los muertos.

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NOTAS:
1. PARK, S. STUART: Desde el torbellino. Ediciones Camino Viejo. Primera edición, Valladolid, marzo de 2012; p. 299.

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 


¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

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SI DIOS ES POR NOSOTROS, ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

Esta frase condicional e interrogativa se halla en Romanos 8:31. Aparece en el contexto de la justificación por la fe en Jesús, y es lanzada como reto a sus lectores, pues es presentada en ese mismo versículo una pregunta que debe ser contestada en nuestras mentes y en nuestros corazones: ¿Qué, pues, diremos a esto?, y ese "esto" se refiere a la argumentación anterior y a la frase lapidaria: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 47580668721 3d28b832ed
     Yo siempre lo he entendido, y lo sigo entendiendo, como una falsa condicional y una falsa pregunta. "Si Dios es por nosotros" para mí no ofrece dudas: ¡Dios es por nosotros! Está a nuestro favor en cuanto depositamos nuestra fe en Jesús, propiciación por nosotros para nuestra justificación, y expiados nuestros pecados. ¡Él nos ha dado a su Hijo! ¡Claro que Dios es por nosotros! Y luego, la pregunta "¿quién contra nosotros?" es sencillamente retórica, no espera respuesta, sino un asentimiento. ¿Quién contra nosotros, con Dios de nuestra parte? Nadie. Nadie puede vencernos ni hacernos resistencia con Él de nuestro lado: tenemos a Jesús a nuestro favor, Él nos defiende de todas las acusaciones, somos librados de condenación y muerte. La frase, así, se podría reformular de la siguiente manera: "Dios es por nosotros, no triunfará nadie que se nos oponga". Estamos justificados ante los ojos de Dios.

     Pero este versículo nos puede seguir beneficiando si observamos matices. Por ejemplo, si no tratamos la pregunta como retórica, sino como interrogación real. Y obtenemos varias respuestas.
     En primer lugar, si Dios es por nosotros, obviamente contra nosotros está el que se opone a Dios, es decir, Satanás. Él es el enemigo de Dios y, por tanto, ahora también es el nuestro. ¿Y qué hace contra nosotros? Pues está como león rugiente a nuestro alrededor, buscando nuestra debilidad para destrozarnos. Aquí en estas líneas de Romanos lo vemos como el Acusador: él es quien acusa a los escogidos de Dios ante Dios, pero Dios, el juez, está por nosotros, porque nuestro abogado defensor es Cristo Jesús, por eso todo este pasaje de Romanos nos tranquiliza y nos hace regocijarnos, y Ro. 8:31 podría convertirse en un lema que lo concentra, un versículo para tener en mente.
     El diablo, cuidado, antes de Acusador es Tentador: nos tienta para que caigamos, y una vez caídos, va y nos acusa. Es Mentiroso. Y es Ladrón y Homicida.
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     Por otra parte, encontramos otra respuesta a esta pregunta. Si te gustan los enigmas, te alegrará descubrir que la respuesta a esta pregunta está en la misma pregunta. Si dejas que resuene en tu mente como un eco, hallarás que la última palabra es la respuesta: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Nosotros". Nosotros mismos podemos jugar en nuestra contra, y de muchas maneras. Comenzaré poniendo un ejemplo personal muy doloroso, una experiencia muy amarga en mi vida. En las alianzas de mi esposa y mía teníamos este lema inscrito, en latín. En una ponía SI DEUS PRO NOBIS y en la otra QUIS CONTRA NOS? En la mía estaba la prótesis condicional y en la de ella la apódosis, que es la pregunta, justo al contrario de como las teníamos en nuestros anillos de compromiso. Por supuesto, le habíamos dado un sentido de pareja a este versículo, trastocando un poco su sentido original, pero manteniendo la base de que ella y yo éramos, y somos, cristianos. Ese nobis, ese nos, éramos mi esposa y yo. No sé si saben que a día de hoy estamos divorciados. Divorciados a mi pesar. Un par de años antes del divorcio, a medida que nuestra relación se iba degradando, resonaba potentemente en mi cabeza: "SI DEUS PRO NOBIS, QUIS CONTRA NOS? NOS". Nosotros. Nosotros estábamos jugando en contra de nuestro propio matrimonio. Si van a internet y buscan las conferencias que sobre el divorcio tiene Pablo Martínez, y sobre el matrimonio, verán cómo hace referencia a la importancia del "nosotros": no somos "tú" y "yo", somos "nosotros".
     Igual en la iglesia, en las comunidades cristianas: no somos "tú", "tú", "tú" y "yo", somos "nosotros", un cuerpo con distintos miembros. ¿Qué sucede si nos atacamos unos a otros, si nos comemos unos a otros?
     Y en lo personal, igual: "Si Dios está por ti, ¿quién contra ti? No vayas a ser tú mismo: con tu pecado, con tu egoísmo con tu carácter descontrolado, con tu falta de disposición a obedecer. Cuidado, porque Dios está por nosotros en cuanto a la justificación, pero eso no significa que esté a favor de nuestras decisiones, gustos, opiniones, apetencias o línea doctrinal. Si lo vemos desde este punto de vista, ese "Si Dios es por nosotros" sí es una verdadera condición y habría que ver si verdaderamente Dios está a nuestro favor para según qué temas. Ahí somos nosotros quienes debemos buscar su voluntad y someternos a ella.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 

martes, 6 de septiembre de 2016

If only one ...


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SOLO UNA SEMILLA


Tu fidelidad es grande,
tu fidelidad incomparable es.
Nadie como tú,
bendito Dios,
grande es tu fidelidad.


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Dick Eastman dedica un capítulo de su estupendo libro La Universidad de la Palabra a la fructificación del creyente. Al reflexionar sobre el crecimiento espiritual, repasa uno a uno los frutos del Espíritu mencionados en Gálatas. Al llegar a la fe, habla de la fidelidad (un espíritu fiel), por cuanto se trata de la traducción de la palabra griega pistis, y tiene ese sentido, el de fidelidad. Termina esta sección con dos párrafos de colofón:



27822726883 5bc5ea3a69     El talentoso predicador A. J. Gordon contó de un modesto misionero moravo llamado George Smith, quien, después de una brevísima misión en un país africano, fue obligado a huir de una manera deshonrosa, luego de haber llevado a Cristo a una sola persona, a una mujer extremadamente pobre. George Smith murió poco después, sobre sus rodillas, orando por África.

     Se dice que como consecuencia de este singular incidente, comenzó a propagarse un lento pero seguro despertamiento espiritual. Cien años después, una floreciente misión con 15.000 conversos era considerada como el resultado directo de la fidelidad de ese joven y esforzado misionero a quien muchos calificaron de fracasado. George Smith vivió sólo lo suficiente para ver una sola semilla que echaba raíces y crecía. Pero de esa semilla de fidelidad se originó una cosecha casi sin precedente durante su generación.



     La idea de la semilla aparece muy bien expuesta en el estupendo libro El Maestro de las Emociones, de Augusto Cury. Allí, observamos a Cristo preocupado por sembrar semillas, que luego fructificarán en los corazones de la buena tierra. No buscaba la espectacularidad de supuestos frutos inmediatos, sino de sembrar semillas. Es imposible no acordarme a este respecto de la Iglesia de Navalmoral de la Mata (Cáceres), de la que he hablado hace muy poco. No solo a cuento de que una obra así no sea atractiva para un misionero que venga a España, sino por las semillas que durante años, con paciencia y fe, se han ido sembrando allí, ¡entre las cuales están aquellas más profundas de mi ser!
     Aunque, a decir verdad, si observamos el proceder de Pablo en su obra misionera, veremos que ponía especial cuidado en no interferir en las obras de otros misioneros, un gesto, creemos, que sobrepasa la mera cortesía entre hermanos; más bien tiene un sentido de eficacia espiritual, tanto a nivel de predicación del Evangelio como de crecimiento de los conversos.
     España tiene un escaso número de cristianos evangélicos en relación con la población total, y hay vastas zonas donde el campo evangelístico supone empezar de cero, ex nihilo. Se trata de un trabajo de paciencia, duro, de testimonio de años, muy sacrificado, con la experiencia de la soledad y la angustia garantizada. Extremadura es un buen ejemplo de esto. ¡Hay muchas almas que no han escuchado la exposición de las buenas nuevas despojada de tradiciones y de la trivialidad de la que se reviste hoy en día en nuestra sociedad!
     Puede ser muy bello enviar a tu lugar de origen fotos de la iglesia donde tú trabajas como misionero llena de hermanos y actividades. Especialmente si procedes de EEUU o Hispanoamérica, donde hay iglesias de cientos de hermanos. En España esto no va así, y si me parece muy bueno el apoyo que nuestros hermanos misioneros aportan a iglesias ya establecidas (a riesgo de que se piense que las almas convertidas de las fotos de las que hablamos son fruto del trabajo de quien no lo realizó), lo cierto es que me sorprendo de que no exista demasiado fervor por aparecer y predicar en lugares donde nunca se ha hecho. De sembrar semillas en tierras aún no trabajadas. Aunque solo se convierta una persona, como la mujer que ganó George Smith para Cristo.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com

jueves, 25 de agosto de 2016

BREVE PENSAMIENTO


Jesús dormido en la barca, despierto en Getsemaní. Justo al contrario que sus discípulos. ¡Vaya contraste!


No debía ser pequeña la tormenta, cuando unos marineros tan experimentados pensaban que iban a perecer. ¡Y Jesús dormía! Cuando le despertaron, calmó la tempestad.

     Las tremendas tormentas que se abalanzan sobre nosotros en esta vida pueden ser terribles, pero podemos confiar. Y si tambaleamos en nuestra fe, despertemos a Jesús. Oremos. Él vela por nosotros.

     Si tienes hijos pequeños, seguro que te has ocupado de cosas que en realidad son nimias pero que a ellos les han atemorizado. Y les has consolado. Así Él con nosotros. Aunque no deberíamos temer tanto estas tempestades: ¡el Señor va en nuestra barca!

Era inmensa la lucha en Getsemaní. ¡Durísima! Y esto no fue una tormenta en alta mar, esto era una pelea de orden espiritual que tenía, y tiene, unas implicaciones cruciales para la Humanidad. Jesús no dormía. Oraba, toda la noche, con angustia, y necesitaba la compañía de los suyos.

     Se llevó a sus más íntimos. Y por tres veces fueron incapaces de mantenerse despiertos. Imposible. La situación les superó. No entendían muchas cosas. La tristeza les embargó en grado máximo. No fue un sueño de confianza, como la de su Maestro en la barca, fue un rendimiento ante un excesivo estrés.

     ¿Nosotros vemos esos momentos que requieren que velemos, que oremos, que nos impliquemos con todo nuestro ser en asuntos más importantes que aquellos que se ven con los ojos?

Texto: José Alfonso Bolaños Luque

sábado, 13 de agosto de 2016

BREVE PENSAMIENTO


Cuando algo inmensamente grande acaba por entrar en algo más pequeño, al final este acaba en aquel. Si Cristo entra EN tu vida, en tu corazón, debería suceder que al final tú acabes viviendo en Él, y no en ti mismo.

Podrías leer, si quieres, Lucas 9: 24.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imagen: http://photopin.com