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miércoles, 24 de mayo de 2023

LA BIBLIA COMO TEXTO SAGRADO EN EL COMÚN: UNA REFLEXIÓN QUE PROFUNDIZA ALGO MÁS

Repetimos como papagayos directrices que parecen salir de la Biblia, directamente, y es falso ese directamente: verdad o no, salen de haber escuchado interpretaciones. O ni eso, o ni "se entiende esto porque se interpreta esto", sino antes bien "como creo esto que me han dicho, repito el versículo que me han dicho que lo respalda". Sin ir a lo profundo, que tal vez esté más en la superficie, tan cerca de tus narices que no lo ves. ¿Qué piensas tú que haces realmente cuando lees la Biblia, rutinaria e incesantemente? ¿Qué texto te crees que tienes entre las manos, una novela de moda, un doctrinario, un libro místico? Si este libro ha alcanzado esa categoría para ti, de texto sagrado, al que llamas "palabra de Dios", ¿no deberías estar pendiente no sólo a aplicarte a ver qué dice realmente, sino asimismo a saber cómo es y qué es? 

     Voy a suponer en ti cierto nivel cultural e intelectual, lo que en tu caso es cierto, aunque en otros sea mucho suponer, porque, a ver, te lo tengo que suponer si eres una persona que lee, y no cualquier cosa, lees algo muy especializado y erudito, lees textos muy pero que muy antiguos que son traducción de una  copia de copias sucesivas de textos aún más antiguos ya perdidos que pudieran remontarse a una tradición oral de miles de años, ¡guau! (no te rías como un inepto, se escribe así en español, no waw!, que además es una letra del alfabeto hebreo, ni wow!, pero perdona, no te has reído, si eres capaz de leer un texto así es que eres muy culto y eso ya lo sabías, discúlpame). ¡Enhorabuena, guau, qué fuerte, te admiro! Especialmente como filólogo. Seguramente te interesarán igualmente las ediciones del Gilgamesh sumerio o de textos egipcios o chinos que se remontan a miles de años, no cualquiera lee esos textos. Pero es que en tu caso hay más: según tú, este libro afecta a tus creencias profundas acerca de la divinidad y te da a conocer a Dios, y moldea tu moral y tus costumbres, tu vivir diario y múltiples decisiones vitales, igual del día a día, afectando ni más ni menos que a tu economía, a tu familia, a tu sexualidad, y en algunos a tus convicciones políticas (quiero pensar que no es al revés, que usas la Biblia como respaldo a tus ideas personales, aunque seguramente todo aquí es bidireccional) como a temas espirituales y trascendentes, podrías tomar decisiones que te afectan a ti y a otros muy de lleno en base a la esperanza de una recompensa post mortem o un castigo eterno. No es poca cosa esto, entonces, en absoluto. Te interesa, y mucho, a todos los niveles, conocer qué es y cómo es este libro, no es un consejo, es una afirmación. Te interesa intelectualmente, está claro, si es un libro tan erudito y complicado, como hemos dicho, ¡y lo lees a diario!, y a nivel vital en todas las áreas de tu vida. ¡Guau!

     Claro, que si es así de importante, es mejor leerlo uno mismo que aceptar ciegamente lo que te digan de él los que saben más que tú, los de más autoridad intelectual: ¡podrían manipularte! Punto para los protestantes, ahí me alineo con ellos, si estuviera en el siglo XVI. Que no es este siglo. Este argumento no me libera de nada, hace tiempo que tengo esa opción si quiero, la de tomar un libro fácil de conseguir y leerlo yo e interpretarlo yo sin mediar directrices de ninguna institución o persona, no necesito saber hebreo ni arameo ni griego, porque me fío así como así de la traducción que he elegido, como me fío de la selección de textos y rechazo los excluidos por comités de gentiles con intereses políticos que quisieron hace siglos unificar doctrinalmente a tantas iglesias con una visión muy distinta unas de otras de quién fue Jesús, cómo es Dios, normas de conducta y los textos que se leían, que eran menos que ahora y diferentes de una iglesia a otra, y me estoy refiriendo especialmente al Nuevo Testamento ahora. Los concilios, encendidísimos, en los que había que llegar a un consenso sobre un canon con discusiones muy fuertes y proclamas posteriores de hereje a los que perdieron el pulso de fuerza, con costo de sus vidas, ahí estás tú, ahí estoy yo. 

     Y fíjate que al decir estas cosas me posiciono dentro de los que la quieren considerar texto sagrado, no fuera. Es decir, aquí me estoy poniendo en el caso de que me interesa saber cuanto más mejor de la Biblia, hebrea o cristiana, porque la considero fundamental para mi vida terrenal y eterna, no me salgo y la veo desde fuera para replantearlo todo, como haría un ateo o alguien que sencillamente quisiera tener un panorama general del libro. Es pura mentira que la leemos sin intermediarios, como lo es de que se trata de un texto, de textos, escritos con el propósito de ser sagrados, el libro de una religión o fe. Hay mucho cocido de antemano. No la leemos ingenuamente, porque además es imposible. Viene aderezada con sermones y predicaciones, interpretaciones y líneas doctrinales, y lo que te enseñaba mamá cuando eras pequeño, y las reflexiones y meditaciones de los libros con que los complementas, y todo partiendo de la estabilidad de un texto inestable, de la traducción, ya ni siquiera a tu lengua vernácula, sino a otras como un griego muy antiguo al traducir un hebreo aún más antiguo, esa Septuaginta con tantas discrepancias con el original hebreo, y a la fiabilidad del texto en sí. No lees la Biblia por ti mismo, eso es mentira, de las gordas. Porque no puedes. Estudia lo que quieras, no puedes. De una forma u otra, todo al final lo tienes que basar en la fe. Que tampoco es tuya, en la fe que te han dicho que debes tener: para leerla, para interpretarla, para fiarte de unos que no de otros, y para aplicarla. Y también te basas en lo que sientes al hacerlo, en tus emociones y experiencias. Lo cual es un problema, porque en muchos casos vas a su lectura con la actitud con que te han dicho que debes hacerlo. Tus experiencias no las niego, porque yo también las he tenido, pero deberías saber que otros como tú y yo han tenido esas sensaciones leyendo otros textos, creyendo otras cosas, y que han recibido confirmación de seguridad, confianza y consuelo igual de un horóscopo que de un libro de autoayuda que de otros textos de distinto carácter al acudir a ellos creyendo, con fe de un tipo u otro y vibrando con él, que igual que tú sabes que tus oraciones han sido contestadas (algunas), ellos te pueden poner mil ejemplos de cómo las suyas también, aunque no las llamen oraciones, y que han experimentado mil sucesos extraordinarios como algunos de nosotros también lo hacemos, sucesos complicados de probar, que igual que tú has visto cosas por imposición de manos o profecías advenidas yo te podría presentar a otros con experiencias similares por canalizaciones y visiones que nada tienen que ver con el cristianismo. Y si aludes al Espíritu Santo, pues yo tendría cuidado, no sea que lo banalices para usarlo de excusa para diferenciar unos sucesos de otros o tu propia experiencia, o explicar lo incomprensible, no sea que banalizarlo sea blasfemar contra Él, si crees que ese pecado es imperdonable. La iglesia primitiva NO usaba tu texto, es más, cada iglesia usaba unos poquitos y distintos unos de otros. La palabra que yo usaría para todo esto que expongo ya la he usado, es "excusa", no hay más que excusas, y excusas, y excusas para mirar a otro lado de muchos temas que se supone que es precisamente a ti a quien más te interesan, y un permanente abuso del sesgo confirmatorio, confirmatorio de la mano de Dios, del que sabes que no debes usar Su nombre en vano, y del diablo. Tampoco el pueblo hebreo usaba tu texto, ni lo interpretaba igual, en sucesivas fases temporales hasta llegar a esa tradición oral conectada con las de otras culturas de las que salieron o en donde estuvieron, mesopotámicas, egipcias y cananeas. Excusas que nos tenemos que creer por puro dogma, por pura interpretación de otros heredada de otros otros. Normal que muy expertos, no como nosotros, que solamente somos expertos (¿o no, si nos atrevemos con libros de este nivel?), normal que muy expertos puedan llegar a proponer, por ejemplo, que la historia de Adán y Eva se da al principio en el cielo, no en la tierra, leyendo el texto original (el original), y que el primer pecado no lo sea, sino una decisión de seres espirituales por adoptar cuerpo humano para vivir en la tierra, aceptando el dolor y la mortalidad, lo que haría que la interpretación de la historia de Satanás, Eva y Adán fuera otra muy diferente, y ver a estos tres personajes de forma muy distinta, o que se quiera hablar de lo que realmente significa ELOHIM, que de verdad no se sabe qué significa, pero es un plural, son varias entidades, seguramente poderosos más bien, dándote cuenta entonces de que "Dios" no aparece en el Génesis y libros posteriores, es un texto sin "Dios", con "Elohim", y cómo mucho después los escribas iban a singularizar ese plural, cuando ya se imponga la doctrina de un solo Dios, trayendo malas concordancias de un sustantivo en plural (Elohim) con verbos en singular y a partir de ahí ya se impone un concepto de un solo Dios. Hay versículos donde "Jehová" aparece con un nosotros, una interpretación recta de esto nos da más lógico ver a "Jehová" con otros que otras interpretaciones de sesgo confirmatorio de idea previa. Esto que digo, que no digo que crea, te puede hacer saltar de tu silla y hasta indignarte, ya lo sé.

     Lo que lees es un libro mental creado por ti mismo, está como está en tu mente, está preexplicado en tu mente, es mentira que lo lees ingenuamente, lo lees con explicaciones previas muy traídas y discutidas en muchos siglos atrás que ha llegado a tu mente de una u otra forma. Las diferentes versiones de Dios se van sucediendo en esas páginas, obviando muchas otras, demasiado, hasta formar en nuestra mente evangélica un Dios de amor y bondadoso y, aun con todo, nos rechinan episodios veterotestamentarios en los que familias enteras, incluidos niños, son muertos por la mano de Dios como castigo al acto anatema de un varón principal de esa familia, nos rechina cómo mueren los hijos de Job y por qué y su final supuestamente feliz, nos rechinan los castigos mortales a los que quebrantaban el sábado o a naciones extranjeras, nos rechinan los genocidios en Canaán a manos de incluso del mismo David, nos rechina la esclavitud, la poligamia, nos rechinan muchas cosas, nos rechina que el hombre más sabio del mundo por don de Dios acabe buscando en otras creencias y dioses pero de esto se culpa a sus mujeres, pero era el más sabio, nos rechinan muchas cosas pero tenemos ya la explicación preparada.

      Nos gozamos y nos indignamos, nos entristecemos y nos alegramos, practicamos y nos comportamos, no de forma natural en absoluto, la sinceridad de estos actos nuestros ha venido a posteriori, cuando a base de repetir e imitar ya lo vamos viendo así. Esta es la Biblia que lees, ¿no? Si somos de mente abierta, lo vamos a contemplar, lo vamos a discutir y muchas cosas las dejamos a la omnisciencia de Dios y sus propósitos que nosotros no entendemos, los propósitos de ese Dios que ahora vemos que es de esta manera y quiere esto y esto, pero hace cincuenta años era un poco diferente y podía querer otras cosas, o hace trescientos tenía un carácter diferente y sus prioridades eran otras. No somos tontos ni lerdos. Pero empleamos mucho tiempo y esfuerzo por encajar estas cuestiones, que muchas veces nosotros mismos sacamos y cuestionamos, en una creencia y fe previas. ¡Hacemos eso! Los más liberales de los evangélicos, a los que nunca pertenecí, aun con todo hacen los malabarismos de interpretación y encaje, y los más conservadores no discuten, están encerrados en su doctrina y bien ciegos, creyendo que imitan a Cristo. 


martes, 9 de mayo de 2023

"UNAMUNO" ES UN PREMIO PROTESTANTE

 

LOS PROTESTANTES ESPAÑOLES TIENEN UN PREMIO LLAMADO UNAMUNO: ¿APROPIACIÓN INDEBIDA O, AL MENOS, IMPROPIA?

 

Escribo un lunes 10 de abril de 2023, y acabo de ver de rebote que los protestantes españoles le darán el próximo jueves su premio Unamuno al alcalde de Sevilla. Y mucho se me ha removido en los adentros. Digo “de rebote” porque hace bastante tiempo que tomé la saludable postura de alejarme del circuito protestante, algo que mi salud emocional agradece, se acabó la contemplación de discusiones con aires de importancia de cuestiones del tipo fariseos vs. saduceos, donde la supuesta verdad irrevocable y clarísima de unos se enciende contra la verdad irrevocable y clarísima de otros. Y perdónenme por hablar tan directo, pero hacerlo así me produce la sensación, seguramente falsa y sin altura, de hacerlo como lo haría el propio don Miguel de Unamuno. Por lo menos, espero una cierta semejanza: él no se cortaba y, por cierto, el propio Jesús tampoco, como sabemos. Siempre he creído ver que en cierto modo un aspecto que acercaba a Unamuno a Jesús era la falta de hipocresía y la expresión libre y directa de sus pensamientos, aunque no esté de acuerdo con algunos de ellos, me refiero a los de Unamuno.

                Siempre fue polémico por eso. No dejaba indiferente a nadie. Es por ello que un poco le homenajeo así, porque esto de las polémicas y las discusiones, las réplicas y contrarréplicas, cada año que pasa me repugna más, tanto esfuerzo infructuoso, un pa na murochocante. Aunque tampoco me gustaría que te dejases llevar por este juego verbal, no quiero engañar a nadie, no me disgusta tanto, a pesar de lo que expondré, en última instancia me agrada que, de un modo u otro, alguien se acuerde de Unamuno y ponga su nombre a sus premios, para mí es muy especial. Unamuno es parte de mi vida. El descubrimiento de su persona y obra, tan joven yo, tan protestante yo entonces, me deslumbró y me fascinó, podría decirse que por él soy profesor de Lengua Castellana y Literatura de Secundaria. Aunque después derivé por otros lares literarios, no puedo olvidar la lectura de su teatro con apenas dieciséis años y especialmente lo que me impactó Niebla.

                Y, por supuesto, no me voy a poner a investigar, no sé qué me pasa últimamente que tengo cosas mejores que hacer que enredarme en historias que creen ser más que el bluf vacuo que son. Así que estoy dando por hecho que ese Unamuno del premio se refiere a don Miguel de Unamuno, el escritor de la Generación del 98 y no el jugador de un Betis muy remoto, porque yo, aparte de estos dos, no conozco a más Unamunos.

                Bueno, sigo edulcorando un poco la crítica, si bien con opiniones verdaderas, ya veo que sin proponérmelo estoy construyendo un texto inductivo: uno es libre de poner el nombre que quiera a sus premios. Yo lo habría llamado Premio Delibes, si lo que deseas es asociar tus creencias protestantes a un escritor español de renombre, El hereje es una buena conexión, pero tampoco sé si ese nombre ya está cogido por otro. Y, mira, tampoco hay que ser tan purista: los premios Goya son de cine y no de artes plásticas. Así que, por ahí, nihil obstat. Y además, normal que protestantes españoles de finales del XX y principios del XXI admiren a Unamuno, al fin y al cabo expone al vivo lo que se removía en él acerca de Dios (un tema muy debatido en la filosofía de su época, Dios y su existencia) y la eternidad y el alma para él eran puntos muy importantes, como para cualquier cristiano. Y sé que algún hermano en la fe ha hecho un estudio sobre él, tal vez una tesis, ese detalle no lo recuerdo bien. España tiene, cada vez más diluido, un trasfondo contrarreformista antiprotestante que hace que nos gusten autores más moderados, heterodoxos, más sinceros o individualistas en su fe que grupales: el erasmismo de Cervantes nos encanta (Monroy ha investigado muy bien la Biblia en su obra) y entendemos hasta cierto punto bastante bien a San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, incluso a fray Luis de León. E igual Antonio Machado, nos cae muy bien, aun siendo masón, no dejó de sufrir como nosotros la rigidez doctrinal llevada a lo cruel de cierto catolicismo muy español. Pero ninguno de ellos era protestante; tal vez se debería llamar a este premio Juan de Valdés o hermanos Valdés, eso habría estado más en sintonía con las vibraciones de la palabra protestante.

                Nunca me ha gustado ese afán para mí un tanto propagandístico de los pobres, sufridos y minoritarios protestantes españoles por querer conectar o congraciarse de algún modo con la generalidad de compatriotas a través de personajes célebres con débiles vínculos con nosotros, aunque no deje de ser legítimo: esto no es Holanda ni Alemania, claro, no nos podemos permitir lujos, calvinistas y pentecostales aquí debemos estar unidos a pesar de las distancias, y nos queremos convencer de que tanto un Zwinglio como un Lutero nos representan a todos así sin más, en fin.  Pero no me ha hecho gracia de nunca. Muy atrás me quedan mis lecturas emocionantes de Unamuno, pero es suficiente para saber que, si queremos ser honestos de verdad, a él no le haría gracia que un premio protestante llevase su nombre, y seguramente a un protestante español de su época, ahí escondidito y apenas mencionado, aunque de soslayo aparezca en La Regenta como aparece, tampoco le gustaría. No hay más que empezar a leerse su Del sentimiento trágico de la vida o su En torno al casticismo, te dejo a ti que averigües a cuál de las dos podría estar refiriéndome, y no pasarás demasiadas páginas para leerle contra los protestantes en favor del catolicismo que él mamó desde pequeño. No me parecen bien esas libertades, y menos con Unamuno, eso es desconocerle, y lo digo sabiendo que mi conocimiento acerca de él no es lo profundo que me gustaría y desearía. Lo bueno de esto es que sé que, por redactar este escrito, volveré pronto a sus libros.

                Unamuno plantea muchas cuestiones trascendentes que salen tanto de su mente como de su corazón, y son íntimas. No deja de planear Schopenhauer por ahí, entre otros filósofos, recordemos que Unamuno era filósofo de principios del XX. Y lo que más plantea son dudas existenciales, como no podía ser de otra manera. A veces parece que le atormenta un tanto el tema de la eternidad, es uno de sus temas, pone sobre la palestra sus dudas, nada de las seguridades versicularias de los protestantes. Se debate acerca de la existencia de Dios o no, y lo que esto último implicaría, vuelve una y otra vez a ponernos delante de los ojos la inmortalidad del alma y lo fundamental de esa cuestión para el ser humano. Pero lo hace en duda agónica. En su parte creyente, lo ves cristiano y católico. Tal vez no ultracatólico, claro, él quiere profundizar, es un debate de su alma, su San Manuel Bueno, mártir va a molestar mucho a la Iglesia Católica de su época, pero, oye, cuando los protestantes leemos esa novela, ¿nos la podríamos imaginar, si la cambiamos un poco, como El reverendo Manuel Bueno, mártir o El pastor Manuel Bueno, mártir? Intenta imaginarlo por un momento, por favor, a ver cómo te sienta: pensar que un anciano de tu iglesia o tu pastor te mantiene en la fe como un placebo para ser feliz en vida terrenal mientras en el fondo él ni cree en Dios ni nada de nada.

                Me encanta Unamuno. Tiene mucho que aportar todavía a sus lectores, protestantes incluidos. Pero ni por asomo lo fue ni se acercó. ¿Cristiano? Sí. ¿Conexiones con la fe evangélica? No te lo niego. Pero, ¿protestante? Ni de broma, sería un chiste que no haría reír a nadie. Por eso no me gusta el nombre de este premio. No como el protestante que cada vez menos soy, más bien como lector que admira intelectual y sentimentalmente a Unamuno. Es una apropiación indebida de su nombre. Y si no lo es, al menos sí un tanto inapropiada.

sábado, 24 de agosto de 2019

¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

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SI DIOS ES POR NOSOTROS, ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

Esta frase condicional e interrogativa se halla en Romanos 8:31. Aparece en el contexto de la justificación por la fe en Jesús, y es lanzada como reto a sus lectores, pues es presentada en ese mismo versículo una pregunta que debe ser contestada en nuestras mentes y en nuestros corazones: ¿Qué, pues, diremos a esto?, y ese "esto" se refiere a la argumentación anterior y a la frase lapidaria: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 47580668721 3d28b832ed
     Yo siempre lo he entendido, y lo sigo entendiendo, como una falsa condicional y una falsa pregunta. "Si Dios es por nosotros" para mí no ofrece dudas: ¡Dios es por nosotros! Está a nuestro favor en cuanto depositamos nuestra fe en Jesús, propiciación por nosotros para nuestra justificación, y expiados nuestros pecados. ¡Él nos ha dado a su Hijo! ¡Claro que Dios es por nosotros! Y luego, la pregunta "¿quién contra nosotros?" es sencillamente retórica, no espera respuesta, sino un asentimiento. ¿Quién contra nosotros, con Dios de nuestra parte? Nadie. Nadie puede vencernos ni hacernos resistencia con Él de nuestro lado: tenemos a Jesús a nuestro favor, Él nos defiende de todas las acusaciones, somos librados de condenación y muerte. La frase, así, se podría reformular de la siguiente manera: "Dios es por nosotros, no triunfará nadie que se nos oponga". Estamos justificados ante los ojos de Dios.

     Pero este versículo nos puede seguir beneficiando si observamos matices. Por ejemplo, si no tratamos la pregunta como retórica, sino como interrogación real. Y obtenemos varias respuestas.
     En primer lugar, si Dios es por nosotros, obviamente contra nosotros está el que se opone a Dios, es decir, Satanás. Él es el enemigo de Dios y, por tanto, ahora también es el nuestro. ¿Y qué hace contra nosotros? Pues está como león rugiente a nuestro alrededor, buscando nuestra debilidad para destrozarnos. Aquí en estas líneas de Romanos lo vemos como el Acusador: él es quien acusa a los escogidos de Dios ante Dios, pero Dios, el juez, está por nosotros, porque nuestro abogado defensor es Cristo Jesús, por eso todo este pasaje de Romanos nos tranquiliza y nos hace regocijarnos, y Ro. 8:31 podría convertirse en un lema que lo concentra, un versículo para tener en mente.
     El diablo, cuidado, antes de Acusador es Tentador: nos tienta para que caigamos, y una vez caídos, va y nos acusa. Es Mentiroso. Y es Ladrón y Homicida.
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     Por otra parte, encontramos otra respuesta a esta pregunta. Si te gustan los enigmas, te alegrará descubrir que la respuesta a esta pregunta está en la misma pregunta. Si dejas que resuene en tu mente como un eco, hallarás que la última palabra es la respuesta: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Nosotros". Nosotros mismos podemos jugar en nuestra contra, y de muchas maneras. Comenzaré poniendo un ejemplo personal muy doloroso, una experiencia muy amarga en mi vida. En las alianzas de mi esposa y mía teníamos este lema inscrito, en latín. En una ponía SI DEUS PRO NOBIS y en la otra QUIS CONTRA NOS? En la mía estaba la prótesis condicional y en la de ella la apódosis, que es la pregunta, justo al contrario de como las teníamos en nuestros anillos de compromiso. Por supuesto, le habíamos dado un sentido de pareja a este versículo, trastocando un poco su sentido original, pero manteniendo la base de que ella y yo éramos, y somos, cristianos. Ese nobis, ese nos, éramos mi esposa y yo. No sé si saben que a día de hoy estamos divorciados. Divorciados a mi pesar. Un par de años antes del divorcio, a medida que nuestra relación se iba degradando, resonaba potentemente en mi cabeza: "SI DEUS PRO NOBIS, QUIS CONTRA NOS? NOS". Nosotros. Nosotros estábamos jugando en contra de nuestro propio matrimonio. Si van a internet y buscan las conferencias que sobre el divorcio tiene Pablo Martínez, y sobre el matrimonio, verán cómo hace referencia a la importancia del "nosotros": no somos "tú" y "yo", somos "nosotros".
     Igual en la iglesia, en las comunidades cristianas: no somos "tú", "tú", "tú" y "yo", somos "nosotros", un cuerpo con distintos miembros. ¿Qué sucede si nos atacamos unos a otros, si nos comemos unos a otros?
     Y en lo personal, igual: "Si Dios está por ti, ¿quién contra ti? No vayas a ser tú mismo: con tu pecado, con tu egoísmo con tu carácter descontrolado, con tu falta de disposición a obedecer. Cuidado, porque Dios está por nosotros en cuanto a la justificación, pero eso no significa que esté a favor de nuestras decisiones, gustos, opiniones, apetencias o línea doctrinal. Si lo vemos desde este punto de vista, ese "Si Dios es por nosotros" sí es una verdadera condición y habría que ver si verdaderamente Dios está a nuestro favor para según qué temas. Ahí somos nosotros quienes debemos buscar su voluntad y someternos a ella.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 

martes, 6 de septiembre de 2016

If only one ...


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SOLO UNA SEMILLA


Tu fidelidad es grande,
tu fidelidad incomparable es.
Nadie como tú,
bendito Dios,
grande es tu fidelidad.


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Dick Eastman dedica un capítulo de su estupendo libro La Universidad de la Palabra a la fructificación del creyente. Al reflexionar sobre el crecimiento espiritual, repasa uno a uno los frutos del Espíritu mencionados en Gálatas. Al llegar a la fe, habla de la fidelidad (un espíritu fiel), por cuanto se trata de la traducción de la palabra griega pistis, y tiene ese sentido, el de fidelidad. Termina esta sección con dos párrafos de colofón:



27822726883 5bc5ea3a69     El talentoso predicador A. J. Gordon contó de un modesto misionero moravo llamado George Smith, quien, después de una brevísima misión en un país africano, fue obligado a huir de una manera deshonrosa, luego de haber llevado a Cristo a una sola persona, a una mujer extremadamente pobre. George Smith murió poco después, sobre sus rodillas, orando por África.

     Se dice que como consecuencia de este singular incidente, comenzó a propagarse un lento pero seguro despertamiento espiritual. Cien años después, una floreciente misión con 15.000 conversos era considerada como el resultado directo de la fidelidad de ese joven y esforzado misionero a quien muchos calificaron de fracasado. George Smith vivió sólo lo suficiente para ver una sola semilla que echaba raíces y crecía. Pero de esa semilla de fidelidad se originó una cosecha casi sin precedente durante su generación.



     La idea de la semilla aparece muy bien expuesta en el estupendo libro El Maestro de las Emociones, de Augusto Cury. Allí, observamos a Cristo preocupado por sembrar semillas, que luego fructificarán en los corazones de la buena tierra. No buscaba la espectacularidad de supuestos frutos inmediatos, sino de sembrar semillas. Es imposible no acordarme a este respecto de la Iglesia de Navalmoral de la Mata (Cáceres), de la que he hablado hace muy poco. No solo a cuento de que una obra así no sea atractiva para un misionero que venga a España, sino por las semillas que durante años, con paciencia y fe, se han ido sembrando allí, ¡entre las cuales están aquellas más profundas de mi ser!
     Aunque, a decir verdad, si observamos el proceder de Pablo en su obra misionera, veremos que ponía especial cuidado en no interferir en las obras de otros misioneros, un gesto, creemos, que sobrepasa la mera cortesía entre hermanos; más bien tiene un sentido de eficacia espiritual, tanto a nivel de predicación del Evangelio como de crecimiento de los conversos.
     España tiene un escaso número de cristianos evangélicos en relación con la población total, y hay vastas zonas donde el campo evangelístico supone empezar de cero, ex nihilo. Se trata de un trabajo de paciencia, duro, de testimonio de años, muy sacrificado, con la experiencia de la soledad y la angustia garantizada. Extremadura es un buen ejemplo de esto. ¡Hay muchas almas que no han escuchado la exposición de las buenas nuevas despojada de tradiciones y de la trivialidad de la que se reviste hoy en día en nuestra sociedad!
     Puede ser muy bello enviar a tu lugar de origen fotos de la iglesia donde tú trabajas como misionero llena de hermanos y actividades. Especialmente si procedes de EEUU o Hispanoamérica, donde hay iglesias de cientos de hermanos. En España esto no va así, y si me parece muy bueno el apoyo que nuestros hermanos misioneros aportan a iglesias ya establecidas (a riesgo de que se piense que las almas convertidas de las fotos de las que hablamos son fruto del trabajo de quien no lo realizó), lo cierto es que me sorprendo de que no exista demasiado fervor por aparecer y predicar en lugares donde nunca se ha hecho. De sembrar semillas en tierras aún no trabajadas. Aunque solo se convierta una persona, como la mujer que ganó George Smith para Cristo.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com

miércoles, 31 de agosto de 2016

Fidelidad y amor




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JOSÉ ANTONIO Y CONSUELO,

Y LA IGLESIA EVANGÉLICA DE

NAVALMORAL DE LA MATA


Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
(Hebreos 6: 10)

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En 1975, un joven matrimonio sevillano se traslada a la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata. Con 23 años cada uno, llegan allí por motivos de trabajo, sin saber cuándo regresarán a la Sevilla que les vio marcharse. “Tal vez cinco años, quién sabe, solo Dios lo sabe”.
20614664354 061d177ab6     En todo caso, esta pareja era un tanto distinta a aquellas que iban llegando desde todos los puntos de España para trabajar en la Central Nuclear de Almaraz, y que se iban instalando en la localidad próxima de Navalmoral, sobre todo en el Poblado (de la CNA): ellos eran, son, cristianos evangélicos, y en ese 1975 se comprometieron a que, mientras estuvieran allí, darían testimonio del Evangelio y trabajarían por la obra de Dios. El primer testimonio, la primera obra en este pueblo extremeño, según declaran desde el principio desde la Iglesia de Hermanos de Plasencia, la más cercana. Y así nació la Iglesia Evangélica de Navalmoral de la Mata, en casa de Pepe y Chelo, en 1976, en su salón, en su salita, en su cocina, por testimonio de palabra y ejemplo directo a todos sus prójimos de alrededor.

27395960354 666d70ebd6     Navalmoral de la Mata, desde luego, no podrá decir nunca que les resultara indiferente a José Antonio y a Consuelo , quienes formaron su familia allí, cuyos cuatro hijos pasaron por el Colegio Público Campo Arañuelo y el ahora llamado IES Augustobriga (antes Instituto de Bachillerato Mixto de Navalmoral de la Mata). Una intensa Concejalía de Cultura y Festejos que vio inaugurarse la Casa de la Cultura y declararse el Carnaval moralo de interés turístico regional, y una Asociación, de dinámica actividad tanto social como cultural, especialmente del lado y a favor de las mujeres víctimas de la violencia machista, entre otras muchas actividades para los demás, para los moralos y para los ciudadanos de pueblos cercanos, es un primer respaldo, demasiado resumido, de nuestra afirmación. Pero además, y por encima de todo esto, una labor constante por la obra del Señor que comenzó con reuniones en su casa hasta la fundación oficial de la Iglesia Evangélica de Navalmoral de la Mata.
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     Me es fácil recordar todos y cada uno de los locales alquilados hasta la adquisición de la casita de la calle Pavía, el paso por el uso del salón de los Servicios Sociales los domingos (la iglesia estaba creciendo), el local de dos plantas que tanta ilusión produjo pero que vio partirse la iglesia en una lamentable división de la que no hablaré aquí, y su posterior pervivencia hasta el día de hoy, 41 años después de sus inicios. También puedo recordar sin mucha dificultad campañas de evangelización, muchas visitas a unos y a otros, preocupaciones, oraciones, muchísimo tiempo invertido llorando con otros, llevando a personas a centros de rehabilitación de toxicómanos, cenas tardías por la espera en atención a otras personas, y mucha gente comiendo y durmiendo en nuestra casa. Y me resulta bien sencillo evocar en mi mente a los que asistieron en sucesivas etapas y a los que se bautizaron y llegaron a ser miembros: los que fallecieron y están con el Señor, los que se marcharon por traslado y circunstancias de la vida que cumplieron una etapa con nosotros, los que pasaban por allí, los que se fueron, fueron, y los que sencillamente dejaron de asistir.     

     Como una pequeña llama de fidelidad, sobre inmensos rescoldos de un amor puesto a prueba en tantas ocasiones, persiste ese testimonio sincero en la pionera Iglesia Evangélica de Navalmoral de la Mata, en los pocos miembros que componen hoy esta obra tan grande que Dios ha querido desarrollar allí, aquí, en este pueblo del noreste de Cáceres, tan cerca de todo, de Madrid, de Talavera de la Reina, de Plasencia, de Toledo, de Ávila, y tan lejos de Sevilla, tan lejos de tantas otras cosas ...

     ¿Hasta cuándo? Una iglesia así, hasta hace muy poquito de la FIEIDE, no es muy tentadora, tal vez, para algún misionero que quisiera hacerse cargo de ella, ministrar a los santos que quedan allí y tomar el relevo de la predicación del bendito mensaje de salvación a los que no han rendido sus almas a Cristo y de la sana doctrina a los creyentes. Bueno, no soy nadie para juzgar esto: sencillamente habrá que pensar que nadie ha sentido ese llamado del Señor, quien es el que da y el que quita, el que hace crecer la semilla con independencia de quien siembra y de quien siega.

     Pensando que quizás por cinco, diez años, hace cuarenta y uno que dos hijos de Dios mantienen sin fisuras el compromiso que decidieron adquirir en 1975.




¡Muchas gracias, Señor, por ellos!

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com