domingo, 12 de septiembre de 2021

BENDITAS CONTROVERSIAS: PENSAMIENTOS SOBRE MARCOS 2

 

Soy cristiano porque creo en Jesús, y a Él debo mirar, y es a Él a quien quiero seguir, de quien quiero aprender, a quien deseo obedecer.

     De principio a fin de su vida aquí, sus obras y sus palabras nos demuestran autoridad y amor. Si Él vino fue por nosotros, ¡fíjate!, ¡por nosotros! Obsérvate, yo me examino: ¿por mí?, ¿por ti? ¡Vino a salvarnos! A rescatarnos. A que pasemos de muerte y ceguera a una vida nueva llena de luz. A liberarnos, quitarnos cadenas, ríe con nosotros cuando reímos, llora con nosotros cuando lloramos, a devolvernos nuestra dignidad humana que habíamos perdido. Y es, sin duda, un camino que tomar, el camino, Él mismo lo dijo de sí: YO SOY EL CAMINO. 

     Seguirle a Él no solamente nos libera del pecado y sus efectos denigrantes  y dañinos sobre nosotros mismos y los demás, sino que nos libra asimismo de las cadenas y el peso de la religión, aun cuando esta religión fuera el mismo judaísmo. Ni una coma ni una tilde de la ley pasarán hasta cumplirse: precisamente Él vino para cumplir la ley y los profetas (vid. Mt. 5: 17-20); Él la cumple y la completa, revela su verdadero sentido; gran parte de sus palabras en el sermón del monte nos revela su verdadero espíritu yendo más allá, llegando a la intención, trascendiendo con mucho la aplicación literal que se le daba en su época. De la religión de normas inflexibles, de aprensivos ritualismos, costumbres, imposiciones, presiones sociales, reglas por encima del individuo, de sus necesidades, de sus circunstancias, de su valor humano, Él nos libera, bien vengan de un sistema o de los demás hacia nosotros, o de nuestro propio interior. Él nos libera, cumpliendo de ese modo la ley de Dios, que es nuestro bien, nuestro verdadero bien, aunque así dicho nos parezca una paradoja. 

      El epígrafe con el que algunas biblias titulan los capítulos 2 y 3 del Evangelio de Marcos es "Los actos de Jesús suscitan controversia" (¡y tanto!), una controversia que a algunos escribas llevó a algo más que indignación, como se ve en el capítulo 3, al acusarle de echar fuera demonios por Beelzebú (3: 22). Sus actos de autoridad, amor y liberación para los hombres (liberación física y social: sanidad, curar enfermedades; liberación psicológica, social y espiritual: echar fuera demonios; liberación también espiritual y de sobrecarga moral, de remordimientos y culpas: perdonar pecados) chocaban con la moralidad y religiosidad de entonces, y de hoy, y esto se ve de principio a fin de cada evangelio. Un verdadero escándalo, en el capítulo 2 de Marcos, fue que perdonase los pecados de un paralítico, al que sana para que sepamos todos que Él sí tiene potestad de perdonar pecados; llamar para que le siga a un "despreciable" publicano, Mateo, que será uno de los doce, y estar en compañía de pecadores (los "justos" quedan excluidos de su llamamiento); no permitir ni fomentar el ayuno entre sus discípulos, práctica asociada a la tristeza; y hacer notar que el día de reposo fue hecho para el bienestar del hombre, y no el hombre para ser esclavo de ese día. Él está cerca de quien quiere estar con Él, y habla a los que quieren escucharle, sin discriminación; y las prácticas religiosas tienen un sentido, y obran para su bien, en lugar de constreñirle o limitarle o practicarse porque sí, como el ayuno o descansar el día oficial de descanso. Una mentalidad bien distinta a la religiosa de aquel entonces, y la de hoy. Pero Él ya lo dijo, el vino nuevo no se puede servir en odres viejos (Mr. 2: 22); seguir el Camino no encaja en absoluto con el molde de legalismo, cumplimiento de normas per se, ritualismo, religión. Seguirle a Él es estar en su compañía, hacerle caso (Mt. 7: 24-29), escuchar sus palabras, descansar en Él, y este vino nuevo que probamos debe beberse en odres nuevos, en una nueva perspectiva, una perspectiva que no debemos perder, pues parece que llevamos en nosotros una tendencia a eso de ganarnos el cielo con el cumplimiento de normas en lugar de amar y obrar en consecuencia con ese amor, no sé si es innato, pero el caso es que el vino viejo nos sabe mejor (Lc. 5: 39).

     Si eres cristiano como yo, te invito a mirar a Jesús y buscarle a Él, y sólo a Él, con rechazo de ese mismo legalismo y religiosidad que tantas veces nos tienta y nos domina, bien mirando al Antiguo Testamento, bien haciendo una Ley refundida mirando al Nuevo, o a nuestro propio parecer. El legalismo, ese interminable y difícil listado de cosas que se deben y no se deben hacer, puede tomar muchas formas, no solamente el Pentateuco y las tradiciones de los judíos de la época de Jesús; a mí me ha llamado mucho la atención cómo se toman como normas las obras de la carne y el fruto del Espíritu de Gálatas 5, cuando previamente este capítulo está tratando de cómo el legalismo amenaza la libertad en Cristo, y antes de pasar a las dos listas se nos dice en el versículo 13: Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Pero tenemos la tendencia de que lo descriptivo (lo que son obras de la carne, lo que es fruto del Espíritu) se transforme en normativo, algo, a mi entender, muy carnal. Este legalismo que nos aleja de Cristo también puede venir de fuera de la Biblia: tradiciones, costumbres o pareceres de época. No conviertas lo que te hace bien, por los efectos y el sentido que tiene, en simple norma a cumplir, da igual que sea leer la Biblia, ofrendar, ir a la iglesia u orar, y mucho menos motivo de reproche o condenación, a ti y a otros. No idolatres el procedimiento ni el instrumento, simplemente úsalos, son un privilegio, no los conviertas en una cáscara.

     Y si  no eres cristiano, te invito entonces a buscar a Jesús y encontrarte con Él, y sentirás ríos de agua viva corriendo en ti.




viernes, 9 de octubre de 2020

¿ESTUDIAR LA BIBLIA ME HACE MEJOR PERSONA?

 SOBRE UNA CITA DE THOMAS JEFFERSON


Captura de pantalla de un estado de whatsapp

He visto circular recientemente por estados de Whatsapp, Facebook, e imagino que estará en otras redes sociales, una cita del presidente estadounidense Thomas Jefferson acerca de la Palabra: 

Siempre he dicho y diré que el estudio de la Biblia hará mejores ciudadanos, mejores padres y mejores esposos. 

Y, ¿qué cristiano evangélico no la suscribiría con entusiasmo? Yo lo hago. La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría y consuelo, de guía  y enseñanza vital, de descubrimiento y desarrollo espiritual, y, a la postre y sobre todo, de desvelamiento de un misterio anunciado y al fin revelado: que el amor de Dios ha sido tal por nosotros que, a pesar de nuestro alejamiento de Él, ofreció a su Hijo para que, a través de su muerte y resurrección, pasásemos de muerte a vida, fuésemos salvados de nuestro oscuro destino espiritual sin Él, fuésemos acogidos, y no de cualquier manera, sino hechos nosotros mismos hijos de Dios por pura gracia, por el sacrificio de Cristo y su aceptación por parte de cada corazón creyente (Jn. 3: 16; Ro. 5: 8; ...). Pero hacia donde apunta la cita de Jefferson no es a la luz que ofrece la Palabra para acercarnos a la cruz y renacer a través del arrepentimiento y la aceptación de Jesús como Salvador de nuestras vidas, sino que más bien se dirige a la toma de valores bíblicos, en concreto en lo que se refiere a nuestro comportamiento y toma de decisiones a nivel social (mejores ciudadanos) y familiar (mejores padres, mejores esposos), y aquí, como siempre en estos casos, tal vez deberíamos examinar bien si con esta cita vamos a sostener valores verdaderamente bíblicos que llevar a efecto en nuestras vidas, o bien si la Biblia, o nuestra interpretación de ella, es la justificación para el sostenimiento de valores que caen fuera de los textos bíblicos, los que consideramos más morales sin atender a si la Biblia lo expresa así explícitamente. En todo caso, para ello ya nos dejó Jesús un principio muy básico y práctico que la resume: EL AMOR - amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo (Mr. 12: 29-31), que con Jesús incluye a nuestros enemigos (Mt. 5: 43-48), y cuya formulación práctica no es otra que la Regla de Oro: hacer con los demás lo que nos gustaría que hicieran con uno mismo (Mt. 7: 12). Esta máxima bíblica, auténticamente cristiana por salir de los labios del propio Cristo (que daba la vuelta al principio del maestro Hil-lel de "no hacer con los demás lo que no nos gustaría que hicieran con nosotros", comprometiéndonos a dejar de ser pasivos y poner en acción el amor a los demás), sin duda será la mejor luz para guiar nuestros pasos en las relaciones con nuestros semejantes.

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     Ahora bien, he de decir lo siguiente: como cristiano evangélico e incesante lector de la Biblia suscribo completamente esta cita de Jefferson, pero con la siguiente advertencia: cuida bien cómo lees e interpretas la Biblia, y cómo la proyectas desde tu corazón hacia tus convicciones y de ahí hacia tus decisiones de vida, no vaya a ser que sostengas como bíblicos (inflexibles) principios excluyentes que más bien pertenecen al ámbito de tu pensamiento personal, la tradición o moral de época, pasada o presente. Los mayores estudiosos de la Biblia por antonomasia de la época del propio Jesús eran los fariseos, a quienes, en general, Emanuel acusó en repetidas ocasiones de hipócritas (Mt. 23: 13, entre otras muchas referencias), y contra quienes el propio Jesús se encaró reiteradas veces, desvelando a sus oyentes el verdadero sentido de la Palabra. Así visto, esta cita de Thomas Jefferson no la puedo compartir. Una persona puede ser MUY ESTUDIOSA de la Biblia, conocer hebreo y griego, y hasta arameo, haber hecho cursos de Teología, y aun así estar muy lejos de ser considerada mejor, incluidos mejor ciudadano, mejor padre y mejor esposo. Sí creo que se hace mejor persona quien entiende la Biblia en su letra y en su espíritu, y la interioriza y la pone por obra de forma correcta (que no es necesariamente acogiéndose a costumbres y determinada ortodoxia, y por tanto inflexible, en su sentido popular, no etimológico); es decir, con HUMANIDAD, EMPATÍA y SENSATEZ, como el Hijo del Hombre trataba a los demás. 

     Nuestro modelo de buen ciudadano es el Señor Jesús, quien era un gran conocedor de las Escrituras y la usaba de forma adecuada. Al diablo, cuando lo tentó tras cuarenta días de ayuno, le rebatía especialmente con Deuteronomio (y el propio Satanás, para tentar, las usó también, esto da mucho que pensar). Quiero decir, el estudio de la Biblia es muy importante, es nuestro alimento espiritual. Gran parte de mi devocional diario consiste en acercarme a ella y extraer enseñanzas prácticas. Pero esa frase categórica de Jefferson no la puedo entender tal cual. Nos hará mejores padres siempre y cuando tengamos conciencia de qué es ser padre, tengamos como referencia a nuestro propio Padre, cómo nos ama, lo misericordioso y comprensivo que es con nosotros, cómo se preocupa y cómo nos disciplina siempre para que aprendamos, rectifiquemos para nuestro propio bien y conveniencia, CON AMOR, en definitiva, para que seamos mejores, que es lo que uno desea para sus propios hijos, y no para aplicar sobre ellos moldes que a la larga van a hacer que se alejen del Señor. Cuántos padres manejan la Palabra, estudian la Biblia, y tratan de meter en la cabeza de sus hijos sus propias ideas basadas en sus convicciones y su propia personalidad y tendencias que no tienen por qué coincidir con las de sus hijos, y al final éstos no quieren saber nada de lo que sus padres les quisieron imponer, asociándolo por condicionamiento a la Biblia, en la que sus padres basaban sus aseveraciones categóricas, rechazando así al propio Jesús.

     Y bueno, lo de mejores esposos es lo que peor veo. Yo creo que nos hará mejores esposos si atendemos muy especialmente al Cantar de los Cantares, igual que mejores ciudadanos, amigos, personas, si atendemos mucho, además de al ejemplo de Jesús, al libro del sufriente Job, cómo tres, al final cuatro, personas muy conocedoras, no de las Escrituras por no existir aún, pero sí de la teología ortodoxa, de grandes verdades acerca de Dios a las que, descontextualizadas, diríamos (y muchos dicen) amén. Pero la falta de condolencia, conmiseración y consuelo real, más que condena y llamadas a un arrepentimiento por pecados no cometidos de Elifaz, Bildad y Zofar, y al final Eliú, hacia el ser humano ante el que se encontraban, invalidó todo ese conocimiento tan mal aplicado, involuntariamente proyectado con fines diabólicos para terminar de destruirle. Cercanía, consuelo, amor, era lo que necesitaba Job de sus amigos, y con el manejo de principios y verdades sobre Dios no hicieron más que añadir sufrimiento y dolor a un ya extremadamente atormentado Job. ¿Fueron mejores ciudadanos estos respetables cuatro nobles varones? Desde luego, Dios no lo vio así cuando tuvieron al final que arrepentirse los tres primeros de sus palabras lanzadas como saetas sobre su siervo Job. Y, cuidado, ellos pensaban que esas palabras, tan firmes y claras teológicamente, era lo que necesitaba su amigo. Estaban muy equivocados, porque no conocían ni las circunstancias del propio Job, al que habrían hecho bien en escuchar con el corazón en lugar de llevarse las manos a la cabeza por sus expresiones de dolor y frustración al sentir que el propio Jehová le había abandonado, ni tampoco conocían su carácter, ni la fuente real de sus infortunios, y en definitiva por no darse cuenta de que lo que necesitaba Job eran amigos que estuviesen a su lado, que le acompañasen y le consolasen, en lugar de seres dispuestos a defender a capa y espada la aplicación de moldes que, en su pensamiento, eran lo que sí o sí iban a salvarle y ayudarle. Job no necesitaba, y Dios tampoco quería, que le acribillasen a máximas y principios, por muy rectos y de Dios que nos parezcan. Bueno, pues para ser buenos esposos yo no sé si Thomas Jefferson tenía en mente el Cantar de los Cantares con toda su libertad de expresión de sentimientos, toda su autenticidad emotiva tan lejana de principios y normas, todo su erotismo y pasión, y la entrega del esposo a la esposa y la esposa al esposo, que se les llama así, o más bien del hombre a la mujer y la mujer al hombre, de la pareja de enamorados. Somos mejores ciudadanos, somos mejores personas, pues por supuesto tendremos que ser mejores esposos, ¡tendremos que ser mejores todo! Cierto que en la Palabra se dan, en el Nuevo Testamento, especialmente en epístolas de Pablo, determinadas normas que, como todas las normas, no deberían tomarse sin excepción y de aplicación inflexible para toda persona, circunstancia y momento, sobre las obligaciones del marido y las obligaciones de la mujer, las obligaciones de los hijos y las obligaciones de los padres. Nos sirven de guía, por supuesto, pero no olvidemos que se deben aplicar con amor y humanidad, en base a los argumentos del principio, de una Ley Superior, la del Amor, tal y como se aplican las leyes en derecho. 

     Entonces, ese sesgo conservador que observo en Thomas Jefferson, quien no es de nuestro siglo ni mucho menos, no me gusta, no me parece, pero en general sí tiene razón: una persona que es temerosa de Dios y que estudia la Palabra, y que le busca, entre otras cosas, a través de su Palabra, pues por fuerza ha de ser mejor ciudadano, mejor padre y mejor esposo, y mejor todo: mejor profesional, mejor amigo, mejor hermano, ...



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Texto: José Alfonso Bolaños Luque











DESPUÉS DE TANTO TIEMPO, SUBO A MI APOSENTO ALTO...

REFLEXIONES, MEDITACIONES Y ORACIONES TRAÍDOS DE UN PASADO PRÓXIMO, ENCAMINADO A UN PRESENTE FUTURO (I)




INTRODUCCIÓN


Después de tanto tiempo, subo a mi aposento alto. Me refiero a este, al de este blog. Al más íntimo, no he dejado de subir, ¡nunca he subido tanto!, como en estos dos últimos años.

     Vengo hoy a dejar constancia de algunas reflexiones, meditaciones y oraciones, a veces un tanto modificadas, de hace dos años, de 2018, un extracto de mi libreta roja de emergencia de aquel año difícil y a un tiempo fructífero, por tantas cosas... No lo hago con idea de aferrarme al pasado; al contrario, he decidido no mirar esa libreta más. Mi idea es cerrar definitivamente el pasado (en este cuaderno ya se ve que lo hacía), para encaminarme con decisión hacia lo que me está preparado en base a mi propio presente. Todo en relación a un refugio seguro al que acudí en tiempos de tormenta y una confianza firme; a un proceso de restauración que, creo, está terminado, con capítulos siguientes que me era imposible siquiera intuir en aquel entonces pero que el Señor me tenía reservado para mi sorpresa actual y futura. Él me demostró entonces cómo actúa por fases, paso a paso, en los que confían en Él, y me lo demuestra ahora: y quedo expectante en ver cómo Él termina los procesos que ha iniciado - en mí y en otras personas; alguna que entonces no conocía.

     Aunque muy personales, espero que sirvan de algún provecho a aquellos que, entrando en mi aposento, quieran tomar de aquí.

REFLEXIÓN: EL QUE HE DE SER

(texto base de 05/06/2018, con modificaciones al presente y añadidos de otras partes del cuaderno rojo)




Si pierdes tu cielo, perderás también tu tierra 
(Sra. de Cowman, en Manantiales en el desierto, II, de 18 de junio)

Los que los creyentes venimos en llamar, no sé ahora si acertadamente, "gente del mundo" (1) viven, obviamente, sin Cristo y desarrollan sus vidas sin tenerle en cuenta: perogrullada. Lo necesitan para ser salvos, para reconciliarse con Dios, para albergar al Espíritu Santo y... ¡renacer! Cuando observo estas necesidades, entonces me doy cuenta de lo privilegiado que soy. Pero ellos, claro, mientras tanto, viven sus vidas y tienen sus esquemas de valores. Y se desarrollan como personas, unos de una manera, otros de otra. Y los hay que prosperan: que son honestos, que son buenos padres, que saben mucho, que se divierten de verdad, que disfrutan (de cosas sencillas, de cosas elaboradas o de perversiones), que tienen claras las ideas, que viajan, que tienen don de gentes, simpatía, amabilidad, carácter, que son simpáticos, que practican muy bien el sexo, que ven las cosas claras, … Por supuesto, gente razonable, sensata, coherente, sencilla, … en base a sus valores, como los hay deprimidos, caóticos y que van a la deriva. Personas que observo con unas virtudes que yo no tengo .
     Los que hemos creído en Cristo hemos nacido de nuevo, y vivimos una vida nueva, con la vista puesta arriba y siguiendo las huellas de Jesús. Y, por supuesto, nuestro sistema de valores se basa en Él. Somos transformados y nuestro entendimiento debe renovarse. Pero eso no significa que nuestro desarrollo en el resto de áreas se anule o quede disminuido con respecto a "los del mundo". ¡En absoluto! Nosotros también nos deprimimos, perdemos los nervios o somos aburridos de solemnidad como podemos ser, igualmente, tranquilos, divertidos, inteligentes, etc., etc. ¿Cómo que no? ¿Por qué no? Siempre con la vista en ser obedientes a Cristo: todo me es lícito, aunque no todo me conviene (1 Co. 10: 23). Podemos disfrutar (¡y con agradecimiento!), opinar, competir, ...
     Tal vez el problema pueda ser la doblez, el doble ánimo, la contradicción interna: DISOCIAR. Puede que nos sintamos indignos y demos por imposible servir a Dios, y serle agradables, y entonces ese pensamiento unido a cierto pesimismo o falta de autoestima nos incapacite en doble sentido: en verdaderamente servirle y desarrollarnos espiritualmente en libertad, agobiados por este pensamiento, y por otro lado, en que todas nuestras potencialidades (de disfrutar, de hacer, de saber, de ser) se empaqueten inutilizadas y se queden guardadas cogiendo polvo.
     La amargura, la queja, la frustración consentida machacan: impiden desarrollar de verdad la vida espiritual y el crecimiento personal en todos los ámbitos (corporal, social-relacional, laboral, académico-intelectual, creativo, de pareja, familiar, …), y bloquean: sumergen en debates internos sin solución, ahogan en vasos de agua y en océanos sin horizonte. Y, entonces, ni siquiera sabes lo que quieres.
     ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿Y quién puedo llegar a ser? Porque el hecho de que me aferre fuertemente al Señor no quita que, si como mal, engordo; que, si no practico con mi bajo eléctrico, toco mal; que, si descuido mi profesión, iré mal en mi trabajo. Pero al mismo tiempo, esto está claro: que me es imposible desarrollarme como persona EN PLENITUD sin Él, sin tenerlo en cuenta, sin ser minuto a minuto cristiano, hijo de Dios, porque es lo que soy, y lo soy desde hace tanto tiempo...
     Dios es mi Padre y solo quiere lo mejor para mí. Suscribo las ideas de Siegel y Bryson desarrolladas en El cerebro del niño de que hay que mantenerse en la corriente del río de la vida sin encallar, ni en la orilla del caos, ni en la de la rigidez. Y creo firmemente que mi Padre no me quiere pecando y haciendo las cosas solamente a mi manera, pero tampoco quiere que me paralice y se escape el tiempo y la vida entre mis dedos. Tengo que ser un mejor Alfonso, el mejor Alfonso, sin contradicciones, ambigüedades y dudas. Y eso solo es posible con Él, pues Él es lo más importante. Los otros, "los de fuera", se desarrollan muy bien sin Él, estando necesitados de Él. Yo no. Yo no puedo. Porque si lo intentase, ese no sería yo. Y si he de "negarme a mí mismo", lo haré para seguir a Cristo, no para dejarlo de hacer.
     Como conclusión: SOLO PUEDO SER EL QUE HE DE SER CON CRISTO, solo puedo ser un (el) mejor Alfonso en todas las facetas de mi vida con Él, no aparte de Él. Es imposible otra cosa. Todas las facetas de mi vida pueden cambiar, más pronto que tarde, e interconectándose, puedo abandonar muy malos hábitos, puedo despertarme y desarrollarme como persona, pero solo en Cristo. Sin ninguna contradicción con Él. Dejando que Él enseñoree y controle. Solo encontrando al Alfonso creyente, orante, practicante, obediente y seguidor real de Jesús los demás Alfonso crecerán. Todos integrados, sin que existan dos listas de valores paralelas: uno para el yo cristiano y otro listado para el yo cuando no hace de cristiano. Esa disociación es la que no debe existir. 




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(1) Aunque entre los cristianos evangélicos nos entendemos en nuestra especial jerga, hoy por hoy esta denominación, tal cual, me parece en cierto modo un tanto despectiva o con connotaciones negativas, o al menos una expresión que puede ser malinterpretada. Me refiero a aquellos que no son nacidos de nuevo, que no han dado el paso de aceptar a Jesús como su Salvador y Señor y no han experimentado el nuevo nacimiento y la morada del Espíritu Santo en ellos.

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com/free-photos/

sábado, 24 de agosto de 2019

SER UN GUSANO

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LO QUE SIGNIFICA SER UN GUSANO

El verbo humillar viene del latín HUMUS, que significa 'terreno, tierra, suelo'. El lugar donde habitan las lombrices. Los gusanos no están exactamente en la superficie del suelo, sino en el suelo, dentro del suelo, bucean en el suelo, muerden polvo, comen barro: eso es humillarse y eso es ser humillado. Los seres humanos estamos hechos para caminar erguidos, pero venimos del polvo, salimos del HUMUS, y compartimos en nuestra propia naturaleza la dignidad de ser hechos a imagen y semejanza de Dios, con mayor gloria que los propios ángeles, la joya de la creación, y la suciedad y oscuridad del pecado, con instintos carnales que deshonran a nuestro Creador, absolutamente egoístas e incapaces, hasta el punto de acabar siendo y viéndonos como gusanos. Y hay golpes de humillación en la vida que nos tumban y reptamos y tragamos detritus en el suelo (no simplemente sobre el suelo), en el barro, en el lodo, en la lama. Lama, que a mí se me enseñó que era palabra prerromana, aunque el DRAE le da como origen el latín, tiene como primera acepción en este mismo diccionario: 'Cieno blando, suelto y pegajoso, de color oscuro, que se halla en algunos lugares del fondo del mar o de los ríos, y en el de los recipientes donde hay o ha habido agua largo tiempo'; lo que te da verdadero asco tan solo pisar si te metes en una charca o alberca. Es el lugar ideal para el verdín, por eso lama en en Colombia y México es 'moho', y en Chile, Colombia, Honduras, México y Puerto Rico es también 'musgo'. Los lugares con lama, por cierto, son fértiles: Egipto y Mesopotamia dependían de ella.
     La lama se opone, casi como un antónimo, a otra palabra prerromana, gándara, 'tierra baja, inculta, llena de maleza', pero, por extensión, un desierto: y caminar por el desierto será, sin duda, una experiencia de humillación; es otro tema. Yo estoy ahora con los gusanos, que viven en el barro húmedo, materia pegajosa que es mezcla machacada de muchas cosas, no es simplemente arena mojada, sino que, aparte de mierda, tiene mezclados muchos restos orgánicos diminutos o microscópicos de lo que en su día fueran cadáveres enteros. Ahí es donde vamos cuando somos humillados.
     Este artículo me lo ha inspirado, una vez más, Stuart Park (Desde el torbellino, p. 299; vid. nota 1 y única) y obviamente es impulsado por mi propia experiencia. Bildad habla en Job 25: 5, 6. Las palabras de los amigos de Job no son acertadas, están fuera de la voluntad de Dios al dirigirlas como dardos contra el sufriente, y por esas palabras, que tan limpias y justas nos parecen, habrán de humillarse ante Dios, en arrepentimiento, si no quieren ser destruidos. Ten mucho cuidado con tu ortodoxia y tus grandes verdades. Ten mucho cuidado con tus conocimientos. El Tentador y Acusador, el Ladrón y Homicida, sabe usar y usa hasta la misma Palabra. Lo ves en las tentaciones de Jesús en el desierto, lo ves en el mismo Job. No vaya a ser que dañes a hermanos más débiles y los pierdas con tu erudición, tus conocimientos o tus experiencias o sentimientos en el Señor. No vaya a ser que juzgues y ataques al que es más justo que tú. Tenemos que ser humildes, estar a ras de suelo al menos. La Palabra de Dios no es un molde que se aplica en todos los casos, no es un manual de derecho, no seas tan simple. Espero poder hablar pronto aquí de cómo muchos cristianos nos tomamos las obras de la carne de Gálatas 5: 19 ss. como si fuera una ley de aplicación autómata de lo que no hay que hacer, cuando la primera parte del capítulo trata, precisamente, de la incapacidad del ser humano, del hebreo en este caso, de cumplir con la Ley de Moisés, de una ley más excelente que es la de la libertad (que no es excusa para satisfacer los deseos de la carne, y ahí vamos...).
     Pero podemos extraer verdadera enseñanza de las palabras de Bildad y recordar lo que somos delante del Señor. Que nuestros días son cortos, porque a causa del pecado nuestros cuerpos se corrompen, envejecen, enferman y mueren. Que no podemos competir en excelencia y luz con la luna, el sol y las estrellas, siendo estas nada en comparación con el Señor. Park nos lleva a Romanos 3: 23: ¿Qué podemos decir delante de Él? No tenemos justificación, salvo en Jesús, porque no tenemos excusa y a Dios no podemos engañar. ¿Cómo engañar al que ve en lo secreto y conoce las intenciones del corazón?
     Y para esto, Jesús se tuvo que humillar hasta el punto que se expresa en el salmo 22:6:

            Mas yo soy gusano, y no hombre;
            Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

     Debemos crecer, ser edificados y edificar. El Señor levantará nuestras cabezas si nos humillamos ante Él. Pero también somos seres en perpetua necesidad de restauración. Estamos siempre "en obras" y, en muchas ocasiones, "fuera de servicio". Acabo como Park, con Ro. 8: 21, 23:

… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. […]; y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestros cuerpos.

     Para el Señor, no somos gusanos. Somos verdaderamente preciosos a sus ojos. Por nosotros entregó a su Hijo. Él nos levantará, como levantó a Jesús de entre los muertos.

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NOTAS:
1. PARK, S. STUART: Desde el torbellino. Ediciones Camino Viejo. Primera edición, Valladolid, marzo de 2012; p. 299.

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 


¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

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SI DIOS ES POR NOSOTROS, ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

Esta frase condicional e interrogativa se halla en Romanos 8:31. Aparece en el contexto de la justificación por la fe en Jesús, y es lanzada como reto a sus lectores, pues es presentada en ese mismo versículo una pregunta que debe ser contestada en nuestras mentes y en nuestros corazones: ¿Qué, pues, diremos a esto?, y ese "esto" se refiere a la argumentación anterior y a la frase lapidaria: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 47580668721 3d28b832ed
     Yo siempre lo he entendido, y lo sigo entendiendo, como una falsa condicional y una falsa pregunta. "Si Dios es por nosotros" para mí no ofrece dudas: ¡Dios es por nosotros! Está a nuestro favor en cuanto depositamos nuestra fe en Jesús, propiciación por nosotros para nuestra justificación, y expiados nuestros pecados. ¡Él nos ha dado a su Hijo! ¡Claro que Dios es por nosotros! Y luego, la pregunta "¿quién contra nosotros?" es sencillamente retórica, no espera respuesta, sino un asentimiento. ¿Quién contra nosotros, con Dios de nuestra parte? Nadie. Nadie puede vencernos ni hacernos resistencia con Él de nuestro lado: tenemos a Jesús a nuestro favor, Él nos defiende de todas las acusaciones, somos librados de condenación y muerte. La frase, así, se podría reformular de la siguiente manera: "Dios es por nosotros, no triunfará nadie que se nos oponga". Estamos justificados ante los ojos de Dios.

     Pero este versículo nos puede seguir beneficiando si observamos matices. Por ejemplo, si no tratamos la pregunta como retórica, sino como interrogación real. Y obtenemos varias respuestas.
     En primer lugar, si Dios es por nosotros, obviamente contra nosotros está el que se opone a Dios, es decir, Satanás. Él es el enemigo de Dios y, por tanto, ahora también es el nuestro. ¿Y qué hace contra nosotros? Pues está como león rugiente a nuestro alrededor, buscando nuestra debilidad para destrozarnos. Aquí en estas líneas de Romanos lo vemos como el Acusador: él es quien acusa a los escogidos de Dios ante Dios, pero Dios, el juez, está por nosotros, porque nuestro abogado defensor es Cristo Jesús, por eso todo este pasaje de Romanos nos tranquiliza y nos hace regocijarnos, y Ro. 8:31 podría convertirse en un lema que lo concentra, un versículo para tener en mente.
     El diablo, cuidado, antes de Acusador es Tentador: nos tienta para que caigamos, y una vez caídos, va y nos acusa. Es Mentiroso. Y es Ladrón y Homicida.
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     Por otra parte, encontramos otra respuesta a esta pregunta. Si te gustan los enigmas, te alegrará descubrir que la respuesta a esta pregunta está en la misma pregunta. Si dejas que resuene en tu mente como un eco, hallarás que la última palabra es la respuesta: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Nosotros". Nosotros mismos podemos jugar en nuestra contra, y de muchas maneras. Comenzaré poniendo un ejemplo personal muy doloroso, una experiencia muy amarga en mi vida. En las alianzas de mi esposa y mía teníamos este lema inscrito, en latín. En una ponía SI DEUS PRO NOBIS y en la otra QUIS CONTRA NOS? En la mía estaba la prótesis condicional y en la de ella la apódosis, que es la pregunta, justo al contrario de como las teníamos en nuestros anillos de compromiso. Por supuesto, le habíamos dado un sentido de pareja a este versículo, trastocando un poco su sentido original, pero manteniendo la base de que ella y yo éramos, y somos, cristianos. Ese nobis, ese nos, éramos mi esposa y yo. No sé si saben que a día de hoy estamos divorciados. Divorciados a mi pesar. Un par de años antes del divorcio, a medida que nuestra relación se iba degradando, resonaba potentemente en mi cabeza: "SI DEUS PRO NOBIS, QUIS CONTRA NOS? NOS". Nosotros. Nosotros estábamos jugando en contra de nuestro propio matrimonio. Si van a internet y buscan las conferencias que sobre el divorcio tiene Pablo Martínez, y sobre el matrimonio, verán cómo hace referencia a la importancia del "nosotros": no somos "tú" y "yo", somos "nosotros".
     Igual en la iglesia, en las comunidades cristianas: no somos "tú", "tú", "tú" y "yo", somos "nosotros", un cuerpo con distintos miembros. ¿Qué sucede si nos atacamos unos a otros, si nos comemos unos a otros?
     Y en lo personal, igual: "Si Dios está por ti, ¿quién contra ti? No vayas a ser tú mismo: con tu pecado, con tu egoísmo con tu carácter descontrolado, con tu falta de disposición a obedecer. Cuidado, porque Dios está por nosotros en cuanto a la justificación, pero eso no significa que esté a favor de nuestras decisiones, gustos, opiniones, apetencias o línea doctrinal. Si lo vemos desde este punto de vista, ese "Si Dios es por nosotros" sí es una verdadera condición y habría que ver si verdaderamente Dios está a nuestro favor para según qué temas. Ahí somos nosotros quienes debemos buscar su voluntad y someternos a ella.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: photopin.com 

martes, 1 de enero de 2019

Mis textos de la segunda mitad de 2018 (mi año más largo)

CUATRO POEMAS Y UNA ORACIÓN


Introducción

Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. […] El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino aquel en que se patentiza la ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío.


CARLOS PIERA: "Introducción" a  En los ojos del día: antología poética, 
de Tomás Segovia, que yo he tomado a su vez de Los girasoles 
ciegos, de Alberto Méndez, su único preliminar.


2018 ha sido el año más largo que jamás he vivido hasta ahora, incluidos los de mi infancia. Se sucedían, superada esta, uno detrás de otro casi sin darme cuenta y el año en que cumplí 42 ha sido intenso día tras día. Un año de bello reencuentro con mi Señor, al que nunca he dejado de amar, a través de un desierto de desconcierto y dolor.
     Sus primeros días fueron los típicos de celebración, pasamos en Vallejera de Riofrío (Salamanca, cerca de Béjar) el fin de año, vimos la Cabalgata de Reyes aquí en Gines (Sevilla). Casi de inmediato, mi matrimonio se resquebrajó. No entro en los detalles. Hasta finales de abril, todo por mi parte fueron vanos intentos por una reconciliación complicada, negada por la otra parte, y de cambiarme a mí mismo. Momentos de desconcierto, amargura, soledad, y a veces casi supervivencia. Hasta que toqué mi fondo (espero que haya sido ese mi fondo). De esa primera parte del año tengo poemas y textos, algunos reflejan esta situación, pero fueron pocas mis creaciones, como venía sucediendo en los últimos años.
     A partir de finales de abril decidí buscar ayuda. Dejarme ayudar por diversas personas. Realmente, di el paso impulsado por el Señor. Él me tomó mientras me sumergía, me sacó y pasé largos días aferrándome a Él todo lo que pude: preciosos momentos de intimidad regados por muchas, muchas lágrimas que solamente Él vio. El salmo 40, al que me llevó una sierva suya, se ha convertido en uno de los que ahora entiendo de mejor forma, más plena e intensa, y de los más significativos para mí. De esta otra parte de 2018 solamente hay cuatro poemas originales míos, que traigo aquí con aclaraciones previas. Y también una oración (un texto lírico en prosa en el que, al menos al final, me dirijo a Él). No es exactamente una oración, aunque la contiene. Una confesión íntima, más bien. Espero compartirla el domingo 6 de enero de 2019 como testimonio a mis hermanos de la Iglesia Evangélica de Coria del Río.
     El divorcio se firmó de mutuo acuerdo en septiembre: aun en ese momento, el de la firma, le recordé que la reconciliación era posible, conmigo sí. Se ratificó en octubre en los juzgados, con alguna modificación. La sentencia llegó en diciembre.
     Yo nunca quise la disolución de mi matrimonio. Me ha costado mucho asimilar mi nuevo estado de divorciado a mi pesar, y, una vez asumido, cuál es mi posición y perspectiva delante de Dios al respecto. Gracias a los que me asisten, y su entendimiento bíblico, su lucidez al leer tanto mi situación como las Escrituras, puedo a día de hoy sentirme divorciado. Mi matrimonio ya no existe tampoco a nivel espiritual, he dejado de ser una sola carne con ella. Su persona sigue siendo fuente de preocupación para mí y motivo de oración. El dolor se va mitigando; la cicatriz queda para siempre.



POEMAS DEL FINAL
Mis últimas ahoganzas, definitivamente

          I 

DERRUMBE

Cuando compuse este poema estaba muy reciente el derrumbe del puente de la autopista en Génova, probablemente lo escribiera en agosto. Coincidía con la idea de que todas las estructuras en mi familia y un poco en mi vida estaban caídas, destruidas. 

Se han derrumbado las estructuras.
Caen los puentes,
las pasarelas,
de repente, con estruendo,
destrucción y caos,
sombra de muerte.
Las ruinas quedan desperdigadas, 
amontonadas;
se escuchan los lamentos;
hay quienes no saben,
aún no son conscientes;
hay quien está lejos,
hay quien corre incierto...

          II

SEIS DE OCTUBRE DE 2018

Todo se ha vuelto emotivo,
todo connota:
todo pincha, todo quema, todo duele.
Mis gafas viejas se rompieron ayer,
no sirven para nada, no quiero que se tiren,
¡son de 2015!, y en 2015
estábamos juntos, son las que recuerda siempre
mi hija pequeña verme puestas.
Transito por la casa, tu sombra sigue allí:
nuestros perros,
nuestros árboles,
nuestras plantas,
nuestras preciosas tazas de café
ya descoloridas,
la cocina que elegimos,
todo el cúmulo de bultos de la mudanza,
el colegio de las niñas que tan felices nos puso
(esta casa la elegiste tú),
las cortinas y estores que están puestos
y los que nos faltaba elegir para poner,
escuchar la radio por las noches,
escuchar que nos despierta la pequeña los fines de semana
y despertar nosotros a su hermana mayor,
los churros los domingos para desayunar
viendo por la tele un programa de perros,
ir al súper y ver los productos que comprábamos,
para hacer de comer, para limpiar, para que la ropa huela bien;
las calles por las que camino,
el interior del coche,
la luz y el clima,
qué hacer con mi tiempo,
los libros, los bolis, las libretas
(ni siquiera hablo de fotos),
la cada vez menos ropa tuya que va quedando,
tu hueco del armario,
usar nórdico en vez de manta,
usar viscolástico, usar la almohada,
todo, ¡todo!, es una permanente bofetada,
hacer de comer en la Thermomix es un puñetazo en el estómago,
la Thermomix que compraste tú,
ver cómo los perros se cargan el papel pintado que sobró
y que aún guardábamos por si acaso,
una patada en la boca.
Paliza tras paliza, ¡qué terrible
escuchar a tus hijas decir
que echan de menos que estemos juntos!
¡Qué felicidad, sencillamente,
sólo y sencillamente,
estar juntos!
Todo es emotivo, todo connota,
hasta mi cara en el espejo es un recuerdo.

          III

AUSENCIA BRUTAL
           12-10-2018

     No es lo que veo
porque nada destaca, todo evoca y entonces
nada evoca. No es lo que veo,
sino lo que no veo;
no es lo que oigo,
sino lo que ya no escucho;
no es lo que espero,
sino lo que no me espera.

     No habrá desánimo,
ni desaliento,
así mi pena es más auténtica y guardada,
dejada en la profundidad de las cosas verdaderas,
guardiana de dulzuras y privilegios pasados
que nadie habrá de profanar,
ni tan siquiera mi yo ni mi nosotros de ahora.

     Solamente que tengo que hacer el gran esfuerzo
de seleccionar qué poquitos objetos,
lugares, situaciones, elementos,
podrán arrancarme lágrimas, porque todo,
ahora mismo todo,
absolutamente todo
eres tú,
la que no estás;
material o inmaterial, todo
activa en eco tu presencia.

          IV
VIAJE A LORCA UN INSTANTE Y VUELTA CON LAS NIÑAS
                        14-10-2018

Ella tenía a las niñas tan lejos... Y cuando vino a Sevilla a por ellas, tan delgada, se mareó y flaqueaba. En contra del sentido común, y también porque mis hijas hicieran un mejor viaje, accedí a recogerlas en una localidad relativamente cercana a ella, Lorca. Me desperté de madrugada, con la idea de llegar de mañana allí: salí de noche. Pero en esa noche y  en ese principió de día llovió de forma extraordinaria. La oscuridad y la lluvia no me permitían ir rápido; paré por el camino hasta tres veces. Escribí este poema en una de esas paradas.

Voy para allá
tan temprano... Si
al menos amaneciese ya
(¿y la luz?)
y esta oscuridad terrible se desvaneciese,
iría más veloz a vuestro encuentro,
a pesar de la incesante lluvia
y a pesar de mi incesante llanto,
y a pesar del ensueño de un instante:
volver cuatro, cuatro juntos,
volver nosotros sin
mutilación.
     
     Voy para allá, ¡qué terrible oscuridad!, si
al menos
amaneciese ya...


RECUERDO, CONFESIÓN, ORACIÓN

Intensamente, oraba por un milagro que aún no ha llegado, si es que tu respuesta no ha sido directamente no. Mi alma clamaba a Ti, buscando con desesperación tus brazos, aunque ya me tenías entre ellos, como un bebé tomado y apretado contra el pecho de su madre pero que todavía continúa su llanto por su desconcierto inicial. Y la mamá empieza a mecerlo, a susurrarle, a hacerle notar a través del tacto de todo su cuerpo que "ya, ya, ya", "ya está, ya estás conmigo". Así estaba yo Contigo, en oscuridad de desconocimiento, con persistencia en gestos de quien se ahoga a pesar de hallarse al fin fuera del agua: mi llanto Tú lo oías. Me escuchaste, me escuchas, me trajiste a tu regazo, a la suavidad de tus brazos poderosos, al calor de un amor incontenible.
     Mi clamor solicitaba un milagro: Que mi sola carne, deslindada de mí, volviera a serlo. Que se produjese una reconciliación entre ambos. Y Tú me oíste. Y lo que hiciste fue reconciliarte conmigo. Pedía reconciliación con mi esposa, que ya no lo es, y Tú hiciste que nos reconciliáramos nosotros. No te olvidaste de mí. No me repudiaste a pesar de mí mismo y de mis actos. Cuando te llamé, viniste. Y me sacaste de las arenas movedizas, tomándome del brazo, con el fango en la barbilla. Me sacaste, me salvaste, me curaste, me limpiaste, y estás reconciliado conmigo. ¿Y ahora qué digo? Balbuceo como un bebé...
     Movilizaste a tu gente por mí, sólo para mí. Mi Médico, que me observaba constantemente, diste órdenes a tus enfermeros para que trabajasen en mi cuidado. ¡Y con urgencia! Y ellos te obedecieron. Y, General del Gran Ejército, mandaste tropas para resistir el asedio y, después, expulsar a todos los invasores. Hasta no quedar ninguno.
     Te pedía el milagro de una reconciliación y Tú me la has dado. ¡Gracias, mi Dios, glorifícate en mi vida! 





                                                             José Alfonso Bolaños Luque





viernes, 28 de julio de 2017

¿Una época postcristiana?

EN ESTA ÉPOCA DE RELATIVISMO Y NIHILISMO ACTIVOS

¿Pero qué es eso de que vivimos en una era poscristiana? (1) Decir que vivimos en una era poscristiana, usar este término, implica, automáticamente, dos premisas:

1ª) Ha existido anteriormente una época cristiana.
2ª) Esa época cristiana ha desaparecido: por extensión, el cristianismo ha perdido, cuanto menos, vigencia, si no ha muerto del todo.

     Me quedo perplejo. Realmente, no ha existido nunca una "época cristiana". ¿A qué época nos referimos con ella? ¿A toda la que comprende desde el siglo I al XX? ¿Incluye en la misma época a la Edad Media, el Renacimiento y la Ilustración, por ejemplo? Desde mi punto de vista, nunca ha existido una "época cristiana", por cuanto los cristianos sinceros, la manada pequeña, han sido siempre una minoría dentro de una sociedad que, nominalmente cristiana o no, los ha rechazado y combatido, tal y como el propio Jesús ya dijo (2). El cristianismo no es una época humana.
     Por supuesto, la pretendida época cristiana a la que se refiere es una época culturalmente cristiana. En este sentido, también rechazo el término, pues diluye las diferentes épocas de Occidente (y, en parte, de Oriente), en las que el "cristianismo" ha sido religión oficial e impregnaba, en este sentido, la cultura y el pensamiento popular e intelectual. Denominar a todos esos siglos como "época cristiana", sin hacer distinción, equiparando los primeros siglos del cristianismo con la época feudal, y esta con la belle epoque, pongamos por caso, nos hace desembocar en la segunda premisa. Igual que ese cristianismo "cultural" influye de tal modo que dividimos el tiempo histórico en dos (antes de Cristo-después de Cristo), ahora, no Cristo, sino el cristianismo (nominal) divide, al parecer, el tiempo histórico en tres: época precristiana-época cristiana-época poscristiana. ¡Qué poco me gusta esto!
     La segunda premisa es igualmente falsa, o, al menos, falaz. El cristianismo, Cristo y su iglesia, sigue vigente de igual modo que lo estuvo en el siglo I d.C., en el V, en el X, en el XV y en el XVIII. Y siempre estará hasta el fin de todos los tiempos en este planeta, tal y como lo conocemos.
      Usar el término poscristiano y asumir su concepto es dar vía libre a Nueva Era (New Age), esa religión snob de un selecto grupo de poderosos que tienen un concepto del ser humano, no poscristiano, sino declaradamente anticristiano. Pretendiendo alcanzar la perfección humana, niegan la humanidad y el valor de otros seres humanos, algo descaradamente anticristiano. Es declarar caduco a Cristo, es asumir como verdad el nihilismo que parte de la premisa de que Dios ha muerto (algo que no se empeñan ni en demostrar, aunque sea a su modo, sino que parten de esa verdad de igual forma que un creyente parte del hecho de que Dios existe).
     Esta reflexión me trae de inmediato a la mente el artículo (ponencia) de David Galcerá, "El cristianismo y el reto del nihilsmo" (3), artículo que recomiendo. Para los que huyen de disquisiciones filosóficas, probablemente entenderán mejor las reflexiones de los dos artículos incluidos en el mismo número que el de Galcerá: "¿Existe la Verdad absoluta?", de Mark Ashton, y "¿Son todas las religiones iguales?", de Douglas Groothuis, que tratan de forma divulgativa y breve del residuo que queda de New Age para el común de los mortales, el relativismo moral, además de una pretendida estética zen.
     Para esta breve entrada de blog, me quedo del trabajo de Groothuis con la desmitificación de la parábola del elefante y los ciegos, que a su vez pretendía desmitificar la religión (cualquiera de ellas) como portadora de la verdad absoluta. La moraleja de este cuento es que ninguna religión está en posesión de la verdad, sino solo de una parte de la verdad (que acaba por no existir a la postre). El cuento señala que, siendo la verdad un elefante, cada religión es un ciego que toca distintas partes de su cuerpo. Así, para uno, el elefante es un ser delgado y peludo, porque toca su cola; para otro ciego, es blando y flexible, porque toca su oreja. Para el que toca su pata, es rugoso, y suave para el que toca su colmillo. ¿Cuál de los ciegos (de las religiones) tiene razón? ¡Todas! Por tanto, como ninguna es capaz de ver totalmente la verdad, nos podemos aprovechar de todas, todas son iguales de válidas (lo que por definición de religión las hace inválidas en su fin último), una desvirtuación del retened lo bueno bíblico (4), o bien optar por cualquiera de ellas, creando en cierto modo una supra-religión que las engloba a todas y cuyos preceptos y ejes vertebradores son vagos y ambiguos (no le queda de otra). Para Groothuis, el cuento empieza mal asemejando las religiones con ciegos, algo por lo que todas ellas se sentirán molestas. En todo caso, un elefante puede ser blando y suave en algunas de sus partes y duro y rugoso en otras, pero no en todo su cuerpo a la vez; además, no puede estar vivo y muerto simultáneamente: o está vivo, o está muerto. O es personal o impersonal. O es un animal o una planta. Lo que no puede tener en sí mismo son atributos contradictorios. Por eso no todas las religiones son iguales, por más que muchas de sus prácticas e incluso ideas nos puedan ser de provecho. Se contradicen unas a otras. Así, mientras que para el hinduismo no dualista Dios es impersonal (Brahman), los seres humanos somos divinos pero sin conciencia de ello y la liberación espiritual se produce al reconocer y profundizar en esa divinidad interior, para el cristianismo Dios es personal (uno y trino, la trinidad es rechazada por el Islam), los seres humanos estamos hechos a semejanza de Dios pero pecadores (caídos; para el Islam no estamos caídos, solo somos imperfectos), y la liberación espiritual se halla por medio de la fe en Jesucristo (en el Islam, por buenas obras). No, en absoluto, no todas las religiones son iguales, como no da igual creer que no creer. El conglomerado de religiones, si se hiciera en serio, esa suprarreligión, es imposible, a no ser que vayamos despojando a las religiones y sistemas de creencias de lo que les es más esencial, desembocando en su momento en el pluralismo religioso de John Hicks, y hoy en día en un pluralismo general que no trata de escuchar diferentes opiniones y versiones sobre un asunto, sino de conciliarlas en un crédito igual para todas que acaba en descrédito para todas... o casi todas.     
     Paradójicamente, en pro de ese pluralismo, que era un oxímoron en esencia, se acaban imponiendo ideas exclusivistas que se dan por ciertas como si fueran científicas o axiomas imperturbables, excluyendo radicalmente a aquellas que se les oponen, y que acaban censuradas. De tanto pluralismo mal entendido acaba por no haber debate sobre ciertas cuestiones revestidas de lo políticamente correcto. Ahora, al que chista, se le etiqueta de racista, intolerante, machista u homófobo, antes de ser escuchado siquiera, en el momento en que la forma de su discurso lo parece, sin a penas acercársele. Seguro que por decir esto hay quien piensa ahora que soy racista, intolerante, machista y homófobo, y no lo soy (o, como mínimo, no lo sabes: no me estoy pronunciando sobre estos asuntos). Una sociedad a la que se le llena la boca de palabras inventadas recientemente, he ahí la posverdad, que trata de manipular el lenguaje quedándose en la superficie, que piensa que "tolerancia" es un término positivo, sin serlo, y rechaza la palabra "amor" como pasada de moda, y que se va inventando vocablos que acaban en "-al" o usando con excesiva frecuencia otros que ya existían (vivencial, experiencial, relacional, situacional, ficcional, intencional, habitacional, inteligencia emocional, abundancial, accesional, apariencial,  ...), y se harta de usar prefijos y sufijos sin concentrarse en la esencia y significado del lexema. Y cae en una arrogancia y una supuesta superioridad moral amoral-ideológica que es todo un hybris, palabra que puedes asociar rápidamente con la mezcla, aunque no controles bien el griego clásico (coche híbrido); hybris, el monstruo barroco mezcla de esto y de aquello, extraño hipogrifo; y que es el pecado original: creerse Dios. A este hybris llega el nihilista Sartre (según Galcerá, op. cit., p. 59). A este hybris ('falta') se llega, curiosamente, a través de Ate, personificación del error, como el propio Esquilo versifica en Los Persas:

Pues amable, con su halago,
Ate atrae hacia sus redes
al mortal, de donde al hombre
nunca le será posible
dar un salto y evadirse.    (5)

     Realmente, esgrimiendo el todas las ideas valen igual y respetarlas es aceptarlas todas, ese concepto extremo de pluralismo y relativismo, se ataca a toda aquella idea que señale a la verdad, a valores firmes per se (in se). Es un pluralismo que no entiende por qué es coherente consigo misma, por ejemplo, la Iglesia Católica cuando expone su concepto de familia, y reclama una Iglesia Católica tolerante con los que tienen otros conceptos de familia, en lugar de decidir dejar de ser católicos para mantener ideas que se le oponen. Porque en el fondo desean seguir siendo culturalmente católicos y reclaman de esta una "actualización". (Pongo al catolicismo como ejemplo, sin ser yo católico, porque en España se entiende mejor y es la crítica que yo he percibido muchas veces.) Personas que declaran no creer en Dios y se visten de nazarenos, o procuran que sus hijos hagan la comunión aun siendo ateos o indiferentes. Porque al final todo se queda en las formas, se le despoja, en este ejemplo que pongo en relación al catolicismo, de sus valores intrínsecos al símbolo, se desea el significante sin su significado esencial. A mí me llaman poderosamente la atención estas actitudes. 
     Concluyo, entonces, con las palabras del propio Galcerá en relación con el nihilismo posmoderno y la heterotopía de Vattimo:

El creyente [cristiano] no acepta la diversidad de las voces humanas y el estado actual del mundo como algo deseable. Para el cristiano sí hay utopía, aunque se establecerá en un futuro cuando la palabra viviente -Cristo- venga a establecer su reino en la tierra: [...]. Pero el cristianismo ha de hacerse efectivo ahora en los cristianos; frente a la ficción, al perspectivismo, la verdad del cristianismo solo puede ser corroborada por la veracidad de los cristianos. Nuestra veracidad ha de producir esos efectos de verdad; nuestra perspectiva ha de imponerse en la teoría y en la práctica. La utopía pertenece a los cristianos.





(1) Sé lo que es, no es más que una pregunta retórica. Que me disculpen mis hermanos en la fe que usan este sintagma para hacer referencia, sencillamente, a esta época posmoderna y sus valores en la que estamos sumergidos en Occidente, si se sienten aludidos, o incluso un tanto agredidos, por esta reflexión. No es mi intención, desde luego.
(2) ... porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7: 14); Porque muchos son llamados, y pocos escogidos (Mateo 22: 14); No temáis, manada pequeña, ... (Lucas 12: 32); En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16: 33)
(3) En Perspectivas espirituales contemporáneas, Andamio, revista GBU, 1/2000.
(4) Decía Pablo en 1ª Tesalonicenses 5: 21: Examinadlo todo; retened lo bueno. Pero acto seguido, en el versículo siguiente, manda: Absteneos de toda clase de mal, teniendo que quedar espíritu, alma y cuerpo irreprensibles para la venida de Jesús (v. 23). Por cierto, y sin que venga a cuento con este artículo, para los que afirman sin tapujos que en la Biblia no se menciona el liderazgo, solo el servicio (como si aquel no fuera un tipo de este), los versículos 12 y 13 de este capítulo de 1ª de Tesalonicenses pueden ser el principio de un gran descubrimiento.
(5) Tomado de las Tragedias completas de Esquilo en la edición de José Alsina Clota para Cátedra, Madrid, 1998, p. 38.